Archivo para Junio 2009

DARWIN Y LOS NACIONALISMOS

En un reciente artículo escrito con motivo del centenario de Darwin, Adolfo de Azcárraga señala la estrecha relación que existe entre la evolución biológica y la doctrina política nacionalista. Aunque el nacionalismo es un fenómeno relativamente moderno, que tiene menos de dos siglos de existencia, el motivo de su éxito se encuentra curiosamente en instintos humanos primordiales. Partiendo del mecanismo de fijación, tan bien estudiado por Lorenz en su famoso experimento en el que consiguió que gansos recién nacidos le tomasen por su madre, Azcárraga nos recuerda que la adscripción acrítica a una determinada identidad cultural se basa en esta tendencia congénita y que una vez realizada en la primera etapa de la vida, sólo puede ser superada mediante el aprendizaje. De ahí la importancia de una educación liberal y el motivo de que los nacionalistas procuren por todos los medios controlar la educación. Sus dirigentes saben perfectamente que los niños nacen con una inclinación primordial a identificarse con una cultura y una lengua y que este rasgo biológico de la naturaleza humana, fruto de la evolución, puede ser objeto de explotación política de manera muy eficaz. No cabe duda que los padres de la Constitución de 1978 no conocían a fondo la teoría de la evolución porque de lo contrario no habrán asignado a las Comunidades Autónomas la educación como competencia exclusiva. Otra conclusión luminosa de este esclarecedor análisis es la de que la Alianza de Civilizaciones, tan cara a ZP, es un enfoque equivocado para solucionar el conflicto entre bloques culturales y religiosos. No se trata de fomentar el diálogo entre identidades colectivas ya consolidadas, lo que es extraordinariamente difícil por razones biológicas profundas, sino de actuar sobre los individuos mediante procesos educativos que les permitan abrir sus horizontes intelectuales y morales de tal forma que comprendan los peligros de sumergirse -no en vano la técnica de construcción de naciones lingüísticas se conoce como “inmersión”- en una cultura concreta con carácter excluyente. En definitiva, que el combate contra las identidades fanáticas y potencialmente asesinas consiste en la superación del instinto biológico gracias a la cultura, la cultura de la libertad por supuesto. Azcárraga afirma con ingenio citando a Lorenz  que en términos evolutivos somos la etapa intermedia entre el animal y el hombre auténticamente humano. En otras palabras, que hemos de procurar que desde su infancia más tierna todos nuestros semejantes recorran lo más rápidamente posible gracias a una buena formación el camino ascendente que va desde de Juana Chaos a Vicente Ferrer, por poner dos ejemplos ilustrativos.

ZP LLEVA A ESPAÑA A LA QUIEBRA

     Los datos que van filtrando los altos cargos del Ministerio de Economía y Hacienda no sujetos a la disciplina de partido del Gobierno están encendiendo todas las luces rojas de alarma. Recientemente, el Estado se ha visto obligado a suscribir de manera urgente un crédito extraordinario de 20000 millones de euros para ¡pagar gastos corrientes! En otras palabras, que la caída de la recaudación tributaria ha vaciado las arcas públicas y la única forma de atender a las necesidades perentorias es el endeudamiento galopante. En los últimos doce meses la deuda del Reino de España se ha incrementado en 100000 millones de euros y se prevé que durante el presente ejercicio la cantidad que abonaremos en concepto de intereses ascenderá a cincuenta mil millones. Los ingresos fiscales totales han experimentado en los cuatro primeros meses del año un descenso del 16% interanual, casi cincuenta y nueve mil millones, con decrementos del 28% en el Impuesto de Sociedades, del 12% en el IRPF, del 34% en el IVA y del 4% en los impuestos especiales. Las Comunidades Autónomas, por su parte, han incrementado su deuda en un 21% a lo largo del primer trimestre y su déficit se multiplicará por siete en 2009 comparado con el de 2008. Esta dramática situación provoca una tremenda voracidad del Estado para acaparar créditos tanto dentro como fuera de nuestro país, con la consiguiente dificultad de empresas y de particulares para financiarse, lo que intensifica la recesión y nos arrastra a la depresión. Además, la calificación de nuestros bonos de deuda soberana irá empeorando y ello repercutirá cada vez más negativamente en nuestro desequilibrio presupuestario. La espiral que se genera es perversa y si no se detiene y se invierte la tendencia nos podemos encontrar abocados al fracaso colectivo sin remisión. No es extraño que a Pedro Solbes le faltara tiempo para salir despavorido de su poltrona ministerial cuando percibió con claridad que el irresponsable que le daba las órdenes se negaba a admitir la dura realidad y a actuar en consecuencia. ZP nos lleva a la quiebra y es urgente forzar su salida de La Moncloa porque España no puede aguantar tres años más desangrándose a base de políticas demagógicas, electoralistas e insensatas. No sólo el Partido Popular, sino el resto de fuerzas parlamentarias han de ser conscientes de que una catástrofe económica de la magnitud de la que se está gestando afecta a todos por igual y que la tentación del cuánto peor mejor es simplemente suicida.

GUIÑOS EQUÍVOCOS

En los últimos días, y en la estela de la derrota socialista en las elecciones europeas, los nacionalistas catalanes de CiU han iniciado una aproximación al vencedor del 7-J lanzando mensajes amistosos sobre los buenos tiempos de la legislatura 1996-2000, el éxito del Pacto del Majestic y lo arrepentidos que están del espectáculo del repudio ante notario del Partido Popular. Obviamente, minusvaloran por una parte la inteligencia y por otra la dignidad y el patriotismo de la actual cúpula dirigente de la primera fuerza de la oposición. Si Artur Mas, Felip Puig y el resto de soberanistas que hoy dirigen la organización fundada por Jordi Pujol sueñan con disponer del apoyo del PP de Cataluña en caso de que las autonómicas del otoño de 2010 configuren un hemiciclo en el Parque de la Ciudadela en el que populares y convergentes sumen más de sesenta y siete escaños es que no han entendido bien la situación presente, que es completamente distinta a la vivida durante el primer gobierno de Aznar. Después de la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña, recurrido por el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional, una colaboración estable y de fondo entre CiU y el PP no es posible porque la distancia que les separa es insalvable. Para que semejante entente fuese viable, CiU debería renunciar a su soberanismo, comprometerse a respetar los derechos de los ciudadanos en los ámbitos cultural y lingüístico y, por supuesto, pedir excusas por la ofensa infligida con su declaración de que aquellos a los que ahora adulan eran unos apestados. Como no tiene la menor intención de hacer nada de eso, sus peloteos resultan inútiles además de bochornosos. Mariano Rajoy tiene muy clara su hoja de ruta: primero librar a España y al PSOE de Zapatero ganando las próximas elecciones generales, segundo articular un acuerdo de Estado con la dirección del PSOE que suceda a la tropa de indocumentados oportunistas que pululan por Ferraz, que lógicamente estará formada por gente como mínimo normal, para reformar la Constitución, fortalecer la unidad nacional y lanzar un ambicioso proyecto de reformas estructurales que ponga a España en forma tras la desastrosa etapa zapateril. Este diseño no sólo no incluye seguir dando cancha a los nacionalistas, sino que un elemento esencial del mismo es neutralizarlos de manera definitiva. Incluso si Rajoy tuviera la tentación de escuchar los cantos de sirena de los separatistas, cosa que no se le pasa por la cabeza, una debilidad tan inexplicable arrojaría a varios millones de sus votantes en brazos de Rosa Díez, lo que hace que una reproducción del Pacto del Majestic carezca de sentido a estas alturas de la película. Por tanto, menos guiños equívocos y más lealtad constitucional, que les conocemos demasiado. 

                                                                       

                                                                       

EL MUNDO AL REVÉS



En su visita de campaña a Barcelona el pasado 4 de junio, Zapatero profundizó en su particular visión invertida del universo. Acusó al Partido Popular y a todos los que reclaman respeto a la pluralidad cultural y lingüística de Cataluña de querer “imponer una sola lengua”. Curiosamente, han sido los sucesivos gobiernos de Pujol y ahora el tripartito socialista-ecoirisado-independentista los que con su monolingüismo coactivo han obligado a todos los catalanes a prescindir del español como idioma de la enseñanza, de la Administración y del espacio oficial y público en general. Sin embargo, ZP, el transformador de la realidad, atribuye a las víctimas del totalitarismo identitario el papel de verdugos. No se puede dar mayor exhibición de cinismo. Asimismo, el impulsor de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, instrumento evidente de adoctrinamiento de la juventud en el pensamiento relativista y blandengue del progresismo post-moderno, atribuye a sus adversarios la pretensión de forzar a la gente a adoptar “una sola moral y un solo credo”. De nuevo, lo que predica es exactamente lo contrario de lo que sucede. Son los padres que exigen su derecho constitucional de educar a sus hijos de acuerdo con sus valores y creencias los que defienden la libertad frente a la opresión ideológica de ZP y sus huestes laicistas beligerantes. En cuanto al reproche a la “derecha” de no “arrimar el hombro” para superar la crisis económica, formulado por el político más sectario de toda Europa, que ha ignorado sistemáticamente las muchas propuestas constructivas de la oposición, suena a escarnio y befa en momentos en los que tantas empresas se ven abocadas al cierre y tantos asalariados quedan en la cuneta del paro. El mundo de ZP es la imagen cabeza abajo de los objetos, que no son meramente distorsionados por su lente deformante, sino directamente colocados al revés. Para Zapatero la opresión es libertad, el uniformismo es pluralismo, el derecho a matar es derecho a elegir, lo inhumano es humano y las espinas secas son brotes verdes. El combate dialéctico contra semejante maestro de la desfachatez y del engaño no es fácil porque su mismo desprecio a la lógica más elemental y su absoluta carencia de escrúpulos le hacen inmune a los argumentos racionales y a las reglas morales. Para un tipo que afirma que no es la verdad la que nos hace libres, sino la libertad la que nos hace verdaderos, todo está permitido, no existen límites éticos o epistemológicos a sus barbaridades, no hay barreras de conciencia o de sensatez capaces de detener sus atropellos. Ante un oponente de estas características, las apelaciones al sentido común o las denuncias prudentes resultan impotentes. Esta feroz guerra cultural únicamente la ganará el que sepa contrarrestar la maligna y meliflua melodía de ZP con el vibrante trompeteo de la convicción. A su ofídica habilidad para el mal hay que oponer el compromiso indeclinable con los valores fuertes que definen nuestra civilización occidental. Sin complejos y sin vacilaciones. De frente, con la cara alta y la voluntad indoblegable de vencer. 

 

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