- Autonomías (16)
- Economía (12)
- Nacionalismo (14)
- Personajes (21)
- Temas internacionales (1)
- Temas sociales (18)
- Uncategorized (43)
- Unión Europea (14)
- Varios (26)
- 1. Febrero 2012: EL LENGUAJE DEL ENEMIGO
- 26. Enero 2012: LA POLÍTICA ECONÒMICA DEL MOSQUITO
- 18. Enero 2012: PALABRAS Y SILENCIOS
- 11. Enero 2012: ALEMANIA NO ABRE LA BOLSA
- 4. Enero 2012: CUERPO A TIERRA, QUE VIENEN LOS NUESTROS
- 28. Diciembre 2011: EXILIOS DEL CUERPO Y DEL ESPÍRITU
- 22. Diciembre 2011: BROTES DE CONFIANZA
- 16. Diciembre 2011: REGLAS NO ESCRITAS
- 7. Diciembre 2011: UNA CELEBRACIÓN HUECA
- 1. Diciembre 2011: UNA EUROPA A MEDIAS
- Febrero 2012
- Enero 2012
- Diciembre 2011
- Noviembre 2011
- Octubre 2011
- Septiembre 2011
- Agosto 2011
- Julio 2011
- Junio 2011
- Mayo 2011
- Abril 2011
- Marzo 2011
- Febrero 2011
- Enero 2011
- Diciembre 2010
- Noviembre 2010
- Octubre 2010
- Septiembre 2010
- Agosto 2010
- Julio 2010
- Junio 2010
- Mayo 2010
- Abril 2010
- Marzo 2010
- Febrero 2010
- Enero 2010
- Diciembre 2009
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
ECUACIÓN MAL PLANTEADA
El anuncio del Presidente de Gobierno, con su habitual estilo melifluamente esquivo, de una próxima subida de impuestos, ha generado el lógico debate público. Por supuesto, el gaseoso ZP no ha concretado nada sobre la medida, ni qué tributos se van a incrementar, ni en qué cuantía, ni si irán o no acompañados de exenciones, en fin, la nebulosa habitual del universo zapateril. La verdad es que las cuentas del Estado están en una situación desastrosa. El déficit del año en curso será del orden del 10% del PIB y el horizonte para el próximo ejercicio es igualmente sombrío. Por tanto, ciñéndonos exclusivamente al ámbito fiscal sólo caben dos maniobras: a) disminuir el gasto b) aumentar la recaudación. Si nuestra Administración en sus tres niveles, local, autonómico y estatal, fuese un dechado de eficiencia y austeridad, sólo tendría sentido la segunda. El precio a pagar es bien conocido y en una etapa recesiva resulta particularmente doloroso y contraproducente. Al haber menos recursos en manos de particulares y empresas, el consumo y la inversión se debilitan, el paro sigue creciendo y la espiral negativa se acelera. Ahora bien, desde una perspectiva socialdemócrata se trataría de una política inevitable. Sin embargo, se da la circunstancia de que nuestros gobiernos municipales, regionales y nacional, así como el resto del entramado institucional, se caracterizan por un grado de despilfarro que asombra por lo escandaloso. Los ejemplos se multiplican y sumen a los ciudadanos en la indignación y la impotencia, sin que al parecer nada ni nadie pueda detener la sangría. Baste decir que España funcionaría como un reloj suizo con dos millones de funcionarios y que hemos sobrepasado los tres millones para hacernos una idea de la monstruosidad que hemos creado a lo largo de los últimos treinta años. El saqueo del erario ha ido adquiriendo proporciones gigantescas y el número de coches oficiales, cargos de confianza, pseudoembajadas de nacioncillas inventadas, estudios e informes inútiles, fastos superfluos, viajes absurdos al extranjero, proliferan y devoran insaciables el fruto del trabajo de los españoles. Por tanto, la vuelta de tuerca tributaria que se cierne sobre las clases medias asalariadas, que son las que una vez más cargarán con la factura, no sólo empeorará la crisis que padecemos, sino que reflejará el hecho pavoroso de que nuestro sector público piensa continuar disfrutando de días de vino y rosas mientras a su alrededor todo se derrumba. Una ecuación mal planteada no admite solución y el correcaminos de La Moncloa se dispone a actuar de nuevo sobre la variable equivocada.
| Imprimir
1. Septiembre 2009 en 10:17
España no puede competir con los países de su entorno ni en productividad, ni en eficiencia, ni en tecnología, ni en educación. No veo otro aspecto en el que pueda competir a corto plazo y que dependa exclusivamente de España que competir en impuestos para ver de atraer capital e inversión. No se trata de equipararnos en impuestos a países tecnológicamente desarrollados como Suecia, Alemania, Holanda, etc, como dicen algunos. Se trata de tenerlos sustanciosamente por debajo de ellos. Porque ellos fabrican cosas que en todo el mundo mundial quieren comprar cuando tienen dinero, pero nosotros no. Así pues, no están luchando contra la crisis, sino como dice el artículo, quieren seguir con los días de vino y rosas de unas administraciones ineficientes, caras y malas. Y también que ZP busca un efecto que le permita el apoyo de comunistas y radicales con vistas a las próximos presupuestos generales: dadme el apoyo que subo el impuesto al capital. Mal mensaje para el dinero y para el ahorro. La puntilla, probablemente.
4. Marzo 2010 en 00:14
Sr. Alejo, sería vd. capaz de valorar este proyecto?
PLAN AON
Ver en google o consultar resumen aquí:
http://calentamientoglobalacelerado.net/resumen_plan_AON.htm
Un abrazo.
Rafael