Archivo para 13. Enero 2010

EL COSTE DE LOS DERECHOS

Fracasado el intento de utilización de las lenguas cooficiales españolas en el pleno del Parlamento Europeo por ser financiera, política y logísticamente inviable, los nacionalistas vuelven a la carga en el Senado. Un grupo de veinticuatro senadores pertenecientes a formaciones de este signo, acompañados curiosamente de sus diez colegas socialistas catalanes, han presentado una proposición de modificación del reglamento de la Cámara Alta que en caso de prosperar transformaría a la Asamblea de la Plaza de la Marina Española en un sucedáneo de las Naciones Unidas. El despropósito es de grueso calibre porque forzar a un colectivo de ciudadanos españoles que representan a la soberanía nacional en un cuerpo legislativo asimismo nacional y que, como es lógico, dominan a la perfección su lengua común, a entenderse entre sí mediante interpretación simultánea, entra de lleno en el esperpento. En el Parlamento de Cataluña o en los municipios catalanes el idioma mayoritariamente empleado es el catalán, dado que éste es su ámbito natural de aplicación, y nadie protesta por ello. ¿En virtud de qué extraño razonamiento el criterio que vale para Cataluña no es bueno para España en su conjunto? Aparte del absurdo de esta pretensión, el coste de la misma sería considerable. El multilingüismo integral de un Senado en cuatro idiomas implicaría un gasto anual del orden de unos diez millones de euros, aparte de la inversión inicial en cabinas de interpretación, material electrónico y confección de software. Por supuesto, el único objetivo de una operación tan cara como inútil no es otro que debilitar la unidad nacional y visualizar la progresiva desaparición de España como proyecto común, tan deseada por los secesionistas. La senadora del PNV Miren Leanizbarrutia ha afirmado en el transcurso de la polémica generada por esta iniciativa que “los derechos no se pueden cuantificar y no tienen coste”. Si esta buena mujer tuviera un mínimo conocimiento de lo que representan los modernos Estados del Bienestar sabría que hay dos tipos de derechos, unos que, efectivamente, son gratuitos en términos económicos directos, como el derecho a la libertad de expresión, a la libre asociación o a la libertad de culto, y otros que requieren recursos billonarios, como el derecho a la sanidad, a la educación o a las pensiones. Mira por dónde el derecho a hablar en vascuence en el Senado -lo que requeriría por cierto que algunos senadores nacionalistas vascos lo aprendieran previamente- sí tiene coste, y muy elevado. La portavoz del PSOE ha declarado que cualquier medida en este campo requiere un consenso muy amplio y, en particular, la conformidad del Partido Popular. Si es así, estamos presumiblemente salvados.                                                                         

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