Archivo para 3. Junio 2010

UNA VISITA DESHONROSA

El cinismo del régimen teocrático de los ayatolás iranís alcanza cotas de difícil superación. En su comparecencia a puerta cerrada hace dos días ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, el ministro Manoucher Mottaki presentó el programa nuclear que se desarrolla en su país y la situación de los derechos humanos en Irán bajo un prisma idílico que dejó boquiabiertos a los presentes. Un grupo nutrido de Eurodiputados de diversas nacionalidades esperábamos a Mottaki en la puerta de la sala exhibiendo fotografías de Neda, la joven asesinada por las fuerzas de seguridad en las calles de Teherán junto con otros muchos manifestantes contra el fraude de las últimas elecciones presidenciales. El objetivo del Gobierno iraní forzando esta presencia en la Eurocámara era obvio: transmitir una apariencia de normalidad en sus relaciones con la Unión Europea y seguir sembrando la confusión. Sin embargo, su plan falló anteayer estrepitosamente. El ministro tuvo que oír a la entrada  de la reunión como los miembros del Parlamento le increpaban llamándole asesino y posteriormente en el turno de intervenciones las más suaves fueron de tono marcadamente crítico y las más duras le pusieron verdaderamente contra las cuerdas. Dado que se refirió en su alocución a los Diputados como “queridos amigos”, yo en mi turno le rogué que no me considerase su “amigo” porque en nuestro Parlamento no somos amigos de gente que tortura, que asesina, que secuestra, que viola y que atropella brutalmente las libertades de sus ciudadanos. El amplio aplauso suscitado por estas palabras da una medida del clima del encuentro. Hay que ser realmente un desalmado sin escrúpulo ninguno para someterse bajo una apariencia de impavidez a semejante castigo dialéctico. Y es que conviene saber quién es Manoucher Mottaki. Cuando era embajador de Irán en Turquía un comando de agentes del régimen bajo cobertura diplomática organizó en octubre de 1987 en Estambul el secuestro del disidente exiliado Abol-Hassan Mobjtahed-Zadeh, que fue retenido y severamente torturado durante un año. Posteriormente, le ataron y amordazaron introduciéndolo en el maletero de un coche con la intención de trasladarlo por carretera hasta Irán y allí seguir interrogándolo hasta acabar con su vida. Afortunadamente, la víctima pudo hacer notar su presencia dando patadas contra la tapa del maletero en una parada para repostar. La policía turca acudió y le liberó arrestando a los esbirros, que fueron posteriormente expulsados. Este es, pues, Manoucher Mottaki, un delincuente, un gánster al servicio de una ideología fanática, cruel y totalitaria claramente equiparable a los horrores nazi y comunista que amenazaron al mundo  en el pasado siglo. Por eso causa indignación y estupor que un Parlamento democrático abra sus puertas a un representante tan significado de un sistema político que representa la mayor amenaza para la estabilidad y la paz a la que hoy se enfrenta Occidente y que tiene a sus espaldas centenares de miles de crímenes espantosos. Desde luego, somos muchos los Eurodiputados que rechazamos semejante oprobio y que haremos todo lo posible para que no se vuelva a repetir.  

                                                                                 

 

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