Archivo para 9. Junio 2010

POLÍTICA BIDIMENSIONAL

Un seguimiento cotidiano del debate entre Gobierno y Oposición en estos días de permanente agravamiento de la crisis produce una amarga desazón. Los temas de discusión son de gran impacto en los medios, pero de escasa significación a la hora de resolver los males que nos aquejan. El Ejecutivo no actúa según un plan racional fruto de una reflexión previa, sino que intenta detener la sangría de votos que le produce cada anuncio de nuevas mediadas de austeridad mediante estratagemas de comunicación y piruetas tácticas. La Oposición, por su parte, responde con planteamientos que considera pueden erosionar al máximo a su adversario electoral sin tampoco presentar un análisis de fondo seguido de una propuesta global de regeneración y reforma. Consideremos el ejemplo siguiente: si el Gobierno decide recortar el salario de los funcionarios, la Oposición acuña la ingeniosa frase de que “no sobran funcionarios, sobran políticos”. Así se gana la simpatía de los afectados, pero ignora el problema real. En España hay demasiados funcionarios, de hecho la Administración en sus tres niveles, central, autonómico y local, podría funcionar perfectamente mediante una correcta reasignación de competencias que eliminase duplicidades y actividades superfluas, con dos tercios de los asalariados públicos que hoy mantenemos con nuestros impuestos. Además, por supuesto, de que soportamos un exceso de concejales, diputados, consejeros, cargos de confianza y enchufados en empresas públicas. Hay que enunciar la verdad de manera completa y no solamente la parte que nos hace gratos a la ciudadanía. Tampoco ayuda la afirmación de que el número de municipios no es excesivo, sino que basta con mancomunar ciertos servicios. Más de ocho mil ayuntamientos es una cantidad disparatada y sin duda hemos de proceder a reducirla apreciablemente si queremos tener un Estado sostenible y eficiente. Nos encontramos en una  etapa en la que únicamente nos puede salvar el rigor y la seriedad. Los trucos, los engaños, las maniobras de distracción y el oportunismo de unos y de otros retrasan la salida de la recesión económica y moral que padecemos, que es a su vez consecuencia de este tipo de comportamientos en el pasado. Es urgente un cambio de mentalidad completo en nuestra clase dirigente o la catástrofe será inevitable. Necesitamos líderes tridimensionales, que sepan bucear en las profundidades de la realidad y sobrevolar las coyunturas con la mirada puesta en el horizonte. Por desgracia, abundan en demasía los personajes que se deslizan sobre la superficie de las cosas sin despegar sus ojos del espacio inmediato a sus narices. Y así nos luce el pelo.  

                                                                   

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