Archivo para 11. Agosto 2010

TRABAJO PARA MORATINOS

 En el pueblo de Paiziorad, distrito de Qadis, provincia de Bagdhis, en el noroeste de Afganistán, los talibán reunieron a los lugareños el domingo pasado para que asistiesen a un acontecimiento de carácter pedagógico y cívico. Sacaron a la plaza a Bibi Sanubar, viuda embarazada de treinta y cinco años y le pegaron tres tiros en la cabeza. Previamente la habían encarcelado y arreado doscientos latigazos para que se fuera enterando. Este expeditivo castigo se correspondía al horrible crimen cometido por la ejecutada: haber sostenido relaciones íntimas siendo viuda, pecado puesto en evidencia por su estado gestante. Hay que señalar que la provincia de Bagdhis es un área asignada al contingente español de la ISAF en la que nuestra Agencia de Cooperación Internacional al Desarrollo lleva adelante varios proyectos para mejorar la situación de las mujeres. Este suceso ilustra la absoluta necesidad de seguir impulsando la Alianza de Civilizaciones, idea brillante donde las haya, que nos cuesta una fortuna, y que lideran dos espíritus preclaros, el primer ministro turco, que troqueló la sugestiva metáfora de los minaretes como bayonetas, y el ínclito Zapatero, descubridor de la reapertura de fosas comunes como método de reconciliación. La Alianza se basa en el diálogo entre representantes de culturas distintas, sustentadas en sistemas de valores opuestos e incompatibles, para ir acercando posiciones y profundizar en el conocimiento mutuo. Por ejemplo, es obvio que el jefe del grupo talibán que ha asesinado en la plaza pública a Bibi Sanubar necesita una conversación distendida con algún enviado del Gobierno socialista español para ir desmontando prejuicios. La empresa no parece fácil de entrada, pero es cuestión de perseverar. Al fin y al cabo, hablando se entiende la gente y el ambicioso objetivo de la Alianza de Civilizaciones es precisamente la construcción de una síntesis fecunda entre la ideología talibán y el concepto de sociedad abierta, un hermoso híbrido de Bin Laden y John Locke, por expresarlo de manera sencilla. Por supuesto, el mundo está lleno de aguafiestas que consideran que este tipo de planteamientos es una pérdida de tiempo, además de una idiotez, y que propugnan que los talibán sean derrotados mediante el uso de la fuerza con el fin de que no sigan asesinando viudas embarazadas y poniendo bombas en el metro de Londres o en la estación de Atocha. Afortunadamente, existen estadistas insignes, como el que hoy habita La Moncloa, para perseverar en la admirable misión de juntar a grandes felinos y corderos para que elaboren sus intereses comunes, agradable cónclave en el que naturalmente el pastor y el perro guardián están de más. Dado que Moratinos no será ministro de Asuntos Exteriores eternamente, un puesto idóneo para sacar el máximo partido a sus probadas habilidades sería el de promotor de la Alianza de Civilizaciones en el distrito de Qadis, noroeste de Afganistán. Y es que el movimiento se demuestra andando.                                                                         

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