Archivo para 15. Septiembre 2010

CARTERAS IMPOSIBLES

                            Es increíble que en el PP catalán se planteen todavía la cuestión de su eventual entrada en un gobierno presidido por Artur Mas. CiU es una federación de dos partidos nacionalistas que apoya el actual Estatuto de Cataluña, norma que desde su preámbulo a su última disposición final choca frontalmente con las esencias doctrinales de la formación que preside Alicia Sánchez Camacho. Además, su política lingüística será idéntica a la del tripartito, es decir, la vulneración permanente de los derechos individuales de los ciudadanos y el aplastamiento de la pluralidad cultural de Cataluña. Su exigencia de un sistema de financiación homologable al concierto económico vasco es absolutamente incompatible con el concepto que el PP tiene del Estado autonómico y de la cohesión nacional. Y, para mayor abundamiento, los dirigentes convergentes no se recatan a la hora de proclamar que su objetivo principal es la independencia de la que califican como su “nación”. Por consiguiente, la candidata popular se ha de centrar en sus propuestas, muy atinadas, por otra parte, para crear en Cataluña un entorno favorable a las empresas, para devolver a la gente sus libertades en los terrenos de la cultura y de la lengua, para introducir austeridad en la gestión pública y para desmontar el engendro intervencionista, clientelar y despilfarrador que han generado tres décadas de nacionalismo asfixiante, fanático y sectario. Cualquier especulación sobre posibles pactos con el previsible ganador de las elecciones del 28 de noviembre la debilita, la hace aparecer como incoherente y presta alas a sus adversarios para acusarla de estar dispuesta a renunciar a sus principios a cambio de unas poltronas. Después de quince años de contorsiones extrañas, el centro-derecha catalán comprometido con la libertad, el pluralismo y la plena inserción de Cataluña en un gran proyecto español, ha de poner la vista en el horizonte y olvidarse del corto plazo, ha de ser con firmeza lo que es y representar sin ambages lo que representa, con la cabeza alta y sin complejos. No ha de perder el tiempo pensando en carteras imposibles, sino proponerse metas de largo recorrido que movilicen a los muchos catalanes que han desesperado ya de encontrar una fuerza política que les salve del fracaso  colectivo al que les arrastra la idolatría identitaria.

                                                                                              

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