Archivo para 22. Septiembre 2010

EL PRESIDENTE BIDIMENSIONAL

  

         La reunión del presidente del Gobierno con el Rey de Marruecos en la sede de Naciones Unidas ha vuelto a demostrar que la España de ZP es irrelevante en el plano internacional y, lo que es peor, que ya no se nos respeta. En la rueda de prensa posterior al encuentro, Zapatero fue incapaz de concretar una sola cuestión de las varias y candentes que tenemos abiertas en nuestra relación con nuestro vecino del sur. Ni la inmigración irregular procedente de territorio marroquí ni los reiterados incidentes instigados por Rabat en la frontera ni el regreso de los embajadores a las respectivas capitales ni los ofensivos pronunciamientos sobre las visitas de Aznar y Rajoy a Melilla fueron objeto por lo que se ve de ningún tipo de conclusión en la media hora que duró la conversación. El espectáculo de nuestro jefe del Ejecutivo echando balones fuera ante los periodistas y ensartando una parrafada hueca tras otra reflejaba de manera patética nuestra debilidad e impotencia frente a la arrogancia agresiva del Comendador de los Creyentes. El detalle de una única bandera sobre la mesa, la de Marruecos, todavía resaltaba más la humillación a la que se nos sometía. La cosa está clara: en un lugar distinto a los dos países representados, como era el caso, o bien se colocan las dos banderas o se pone un centro de flores, pero la imposición de una de las dos es inaceptable por mucho que el Sultán sea jefe de Estado y ZP no. Porque si nos tragamos este pretexto, ¿a santo de qué nuestro ínclito poeta de la tierra y el viento recibe en La Moncloa a los jerifaltes autonómicos flanqueado por la enseña catalana o vasca al mismo nivel que la nacional? La incongruencia y la indignidad carecen de límites para un presidente bidimensional cuyo frívolo objetivo públicamente confesado es hacerse fotos con los grandes de este mundo como única forma de lograr una apariencia de estadista. Por desgracia, ya le tienen tomada la medida en los cinco continentes y vaya donde vaya nos cubre de oprobio y nos hace blanco de befas y desplantes. Ojalá nos veamos pronto libres de esta vergüenza y podamos volver a circular por el extranjero con la cabeza alta.

 

 

                                                   Aleix Vidal-Quadras  

 

  

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