Archivo para 3. Noviembre 2010

CAMBIO DE ESCENARIO

                     El siempre deseado y nunca cumplido final de ETA está pasando por otra etapa de ruido y confusión. Mensajes ambiguamente defensores de vías exclusivamente pacíficas sin condena explícita de la violencia por parte del entramado político de la banda, extrañas excarcelaciones o sospechosos traslados de prisión para etarras supuestamente partidarios del cese de las acciones criminales, misteriosas declaraciones del presidente del Gobierno sobre las consecuencias de estos u otros gestos de la llamada izquierda abertzale, reuniones clandestinas desmentidas con escasa convicción, entrevista de portada y gran despliegue de páginas al convicto Otegui recuperado como hombre de paz, idas y venidas de mediadores internacionales gélidamente equidistantes y gran ofensiva diplomática de la cúpula batasuna ante fuerzas independentistas con representación parlamentaria, todo un conjunto de señales, maniobras, palabras y movimientos que han provocado la natural alarma en los colectivos de víctimas y la lógica inquietud en los sindicatos policiales. Algo se cuece en los sótanos del ministerio del Interior y en los cubiles de los asesinos, algo siniestro, fétido y amenazante.  Sin embargo, nadie sabe exactamente de que se trata aunque las especulaciones se disparan, las advertencias proliferan y los temores se multiplican. En el contexto de este barullo, Federico Trillo ha pronunciado una frase intrigante. “Si ETA anunciara el final de la violencia, la entrega de las armas y la rendición total, hablaríamos de otro escenario”  ha sido su planteamiento literal. No cabe duda que si tales acontecimientos se produjeran, nos encontraríamos en una situación muy distinta y, por supuesto, mejor. Ahora bien, en el caso de que tales maravillas tuviesen lugar, eso no significa que a Batasuna se le debiera permitir presentarse a las elecciones ni con candidatos de ETA ni con listas blanqueadas. El peso ominoso de su pasado sangriento es tan terrible que ni siquiera en las circunstancias favorables descritas por el coordinador de Libertades Públicas del PP, sería legítimo que la presencia de ETA en las instituciones quedase autorizada. Otro asunto es que, una vez desaparecida la organización terrorista y pagadas sus deudas con la justicia por parte de todos sus integrantes, armados o no, unas siglas políticas inéditas sin vinculación alguna con el hediondo mundo del hacha y la serpiente, surgiesen en el País Vasco para impulsar un proyecto similar al que representa Esquerra en Cataluña o el Bloque en Galicia. Si ese es el significado de las manifestaciones de Trillo, tiene razón, si su reflexión apunta a un inaceptable borrón y cuenta nueva, no ha estado acertado. Cuando le vea ya tenemos tema de conversación.                                                                    

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