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Archivo para Febrero 2011
MEMORIA DE OPROBIO
25. Febrero 2011 por AVQ.
El trigésimo aniversario del golpe del 23-F ha desatado un alud de comentarios, entrevistas y celebraciones que empiezan a producir cierto empacho. En esa fecha bochornosa de 1981 yo me encontraba por la tarde trabajando en mi despacho de la Universidad Autónoma de Barcelona cuando uno de mis colegas entró muy alterado para decirme que la radio estaba informando sobre la toma del Congreso de los Diputados por una fuerza de guardias civiles que tenían secuestrados a todos sus miembros además de al Gobierno en pleno. Superado el primer momento de incredulidad, nos reunimos todos los integrantes de nuestro grupo de investigación para escuchar las noticias y nuestro estupor fue creciendo a la par que nuestro temor. Todo el asunto presentaba el aire de un esperpento anacrónico y soez que nos produjo una invencible sensación de indignación, de vergüenza y de repugnancia. Allí estábamos, media docena de profesores titulares casi todos ya numerarios, recién superada la correspondiente oposición, enfrascados en la preparación de las clases de los próximos días, en alguna tarea del laboratorio o en la redacción de una publicación, españoles en la treintena, nacidos después de la guerra civil, con nuestra infancia, adolescencia y primera juventud bajo el régimen franquista, ilusionados con nuestra recuperada democracia, acumulando ya una apreciable actividad a nivel internacional, sorprendidos por un suceso que rompía traumáticamente nuestras expectativas de futuro, que nos podía transformar en ciudadanos de un país impresentable y que destruía nuestras esperanzas de homologarnos por completo muy pronto con el resto del Occidente democrático. En mi camino de regreso a casa por la noche, sentado en un vagón de los Ferrocarriles de Cataluña -el conocido entrañablemente como el “tren de Sarriá”- me sentí poseído por una congoja profunda a la vez que atormentado por lo que tenía todas las trazas de un cuadro de ansiedad. Aquellos cuarenta minutos encerrado en el tren aislado del mundo exterior poblaron mi mente de imágenes espeluznantes de patrullas militares y policiales recorriendo Barcelona para detener a desafectos, de siniestros toques de queda, de escasez de alimentos, de cierre de las Universidades y de posibles choques violentos entre manifestaciones de protesta y los tanques de los golpistas, por lo que salí de la estación de la Plaza Molina en un estado de aguda agitación, esperando asistir a escenas convulsas. Las calles, sin embargo, estaban absolutamente tranquilas, la gente circulaba sin muestras de apresuramiento o de zozobra, los bares rebosaban de clientes tomando pacíficamente sus cervezas y los transeúntes con los que me cruzaba aparecían revestidos de un aire de completa normalidad. Ya más calmado en mi domicilio conecté la televisión y seguí el desarrollo de aquella noche aciaga paso a paso hasta que, agotado por la emoción y por los innumerables contactos telefónicos, me acosté pasadas las cuatro de la mañana con la impresión, confirmada al día siguiente, de que semejante disparate iba a tener un recorrido muy corto. Hoy veo con consternación como un acontecimiento tan afrentoso es aprovechado impúdicamente para el pavoneo patético de una generación de políticos que durante la Transición eran apenas púberes y que han dedicado un enorme esfuerzo a destruir su espíritu y a quebrar sus propósitos. Porque un hecho que hemos de tener muy presente es que combatir retrospectivamente una dictadura ya desaparecida no redime de las bajezas y los errores presentes y que las lanzadas a moro muerto no le dotan a uno de un coraje del que carece.
Aleix Vidal-Quadras
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LA MARCA ESPAÑA
17. Febrero 2011 por AVQ.
En economía, los elementos intangibles son tan determinantes como los puramente materiales y cualidades tales como el prestigio, la credibilidad o la confianza actúan sobre el comportamiento de los mercados con análoga o superior eficacia a la que puedan tener las cifras de crecimiento, de paro o de déficit. No cabe duda que un automóvil alemán, un vino francés o un bolso italiano se benefician de la imagen altamente positiva que la tecnología, la gastronomía o el diseño de sus respectivos países han consolidado en el mundo. De esta manera, existen marcas-nación creadas por un conjunto de factores de carácter histórico, cultural y social que establecen un orden de mérito a los ojos de la opinión pública internacional. Si una empresa o un profesional vienen avalados por una bandera que goza de una reputación favorable, este valor añadido opera en favor de su competitividad con carácter previo a la verificación de la calidad de sus productos o de sus servicios. En el parqué de los Estados las cotizaciones suben y bajan a tenor de las decisiones de sus gobiernos, de los resultados de su sistema educativo, de los hábitos de sus ciudadanos, de la honradez de sus administraciones, de la fiabilidad y la independencia de sus tribunales, de la pulcritud de sus espacios urbanos, de la seguridad de sus calles, de la preservación de su entorno natural y otros muchos datos que los medios de comunicación, los inversores y los turistas registran y procesan, cristalizando en una calificación que sitúa a cada uno en el ranking de mérito planetario. Uno de los efectos más perniciosos de la etapa socialista iniciada en 2004 ha sido el imparable deterioro de la marca España que en unos pocos años ha caído muchos enteros hasta el punto que un grupo de una veintena de grandes empresas del Ibex ha creado una entidad denominada Consejo Empresarial para la Competitividad cuyo fin es la mejora de la proyección internacional de nuestra desfalleciente patria. Se trata de una iniciativa loable porque a la vista de la pobre actuación de nuestro gobierno en los distintos foros internacionales, de la pérdida de solidez de nuestra deuda externa, de la decepcionante productividad de nuestros trabajadores, de la progresiva descomposición del Estado autonómico, de nuestra invasiva y venal partitocracia y de nuestra disparatada política de alianzas con payasos populistas, dictadores comunistas decrépitos y estrafalarios indigenistas, es evidente que urge una seria labor de recuperación de nuestra fama perdida. Hay que desear suerte en su empeño a tan distinguida asociación de compañías transnacionales que han paseado orgullosamente por otros continentes su identidad española alcanzando notables éxitos y manteniendo nuestro pabellón a una altura más que digna. De hecho, el nivel de degeneración de nuestro sistema institucional y político y de nuestra moral colectiva ha descendido hasta una profundidad tal que sólo una reacción vibrante y decidida de la sociedad civil será capaz de limpiar aguas tan putrefactas. Ojalá este Consejo Empresarial para la Competitividad sea un signo de que nos quedan todavía suficientes reservas de ambición, de coraje y de virtudes cívicas para salir del hoyo en el que nos ha metido la casta política más mediocre, incapaz y rastrera de nuestra historia moderna.
Aleix Vidal-Quadras
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HERMANO LOBO
10. Febrero 2011 por JOAQUIN.
Cuando yo era niño mi abuela Berta, madre de mi madre, solía leerme poemas supongo que con el loable fin de educar mi gusto literario y refinar mi espíritu. Sus favoritos eran Gustavo Adolfo Bécquer, Rubén Darío y José Espronceda. Recuerdo la galería cubierta del enorme piso en la calle Consejo de Ciento de Barcelona, la mesa camilla, el brasero cobijado bajo los faldones del tapete de terciopelo y su voz entonada desgranando para su nieto de diez años Del Salón en el Ángulo Oscuro, la Marcha Triunfal o la Canción del Pirata. Para tranquilidad de los lectores de mi blog he de decirles que el ámbito de mi afición por la lírica experimentó con el tiempo un ensanchamiento notable, pero aquella iniciación infantil de rotundo romanticismo y de modernismo desatado ha quedado para siempre en mi memoria. Por eso al leer la noticia de la presentación del nuevo partido con el que Batasuna pretende colarse en las próximas elecciones locales en el País Vasco, han acudido de inmediato a mi mente atravesando medio siglo los terribles versos del incontenible bardo nicaragüense: “Y entre mis entrañas revivió la fiera/ y me sentí lobo malo de repente;/ mas siempre mejor que esa mala gente/ y recomencé a luchar aquí,/ a me defender y a me alimentar./ Como el oso hace, como el jabalí,/ que para vivir tienen que matar.”
ETA quiere a su brazo político en las instituciones porque necesita el dinero público de las subvenciones a los grupos municipales, los liberados como cargos de libre designación, los despachos, la logística, la influencia social y el prestigio y la legitimidad que ante sus bases le proporciona su presencia en los Ayuntamientos y organismos anejos. ETA ha disfrutado durante muchos años del notable privilegio de matar, extorsionar, torturar y destruir, cobrando al mismo tiempo del Estado. Como es natural, no está dispuesta a renunciar a tan raro placer y por consiguiente ha cursado instrucciones a sus empleados civiles de adaptarse a la legislación vigente. Resulta patético escuchar a partidos democráticos felicitarse del avance que representan las novedades anunciadas el lunes pasado por Rufi Etxebarría e Íñigo Iruin, que se limitaron, siguiendo órdenes de los jefes de la banda, a escenificar un movimiento táctico destinado a engañar, una vez más, a sus potenciales víctimas. En el acto organizado en Bilbao ni se anunció la disolución de ETA ni se condenó la violencia - únicamente se la rechazó- ni se pidió perdón por los más de ochocientos asesinatos ni hubo asomo de compromiso para la entrega de los arsenales. Lo que si se dijo y bastante claro es que la negociación seguiría en ausencia de violencia, lo que significa que los matones mantendrían la pistola enfundada mientras se trataba de las contrapartidas políticas al cese de los crímenes. El corolario es que si la oferta no se considera satisfactoria, vuelve a correr la sangre. Regresemos a Rubén Darío: “Otra vez sintióse el temor, la alarma/ entre los vecinos y entre los pastores;/ colmaba el espanto los alrededores,/ de nada servían el valor y el arma, / pues la bestia fiera/ no dio tregua a su furor jamás,/ como si tuviera/ fuegos de Moloch y de Satanás./
El problema de jugar a San Francisco de Asís cuando no se es ni santo ni franciscano sino presidente laicista del gobierno de una Nación amenazada por un lobo contumaz e incorregible es que el lobo juega con ella y no queda ni el recurso a la oración.
Aleix Vidal-Quadras
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SOBERANÍA EN CLASE TURISTA
2. Febrero 2011 por JOAQUIN.
Artur Mas se ha desplazado a la capital de la potencia invasora para entrevistarse con el Conde de Barcelona, también conocido fuera de Cataluña como Rey de España, en clase turista. Este gesto de austeridad extrema no obedece, como algún bienintencionado podría pensar, al virtuoso y humilde carácter del nuevo Presidente de la Generalidad, sino al hecho altamente molesto de que las cuentas públicas del Principado se encuentran en quiebra. Sí, por duro que suene, no con el agua al cuello, sino con la cabeza sumergida debajo del agua. Y es que la fiesta identitaria, aparte de vulnerar derechos y libertades fundamentales de la gente y de poner en peligro su salud mental, resulta ruinosa. Por supuesto, el tripartito le ha puesto la puntilla al tesoro catalán con sus despilfarros diversos, pero el asunto viene de mucho más lejos. Son ya tres décadas de creación de organismos públicos inútiles para generar clientelismo y colocar a amigos, correligionarios y parientes, de abrir embajaditas aquí y allí para remedar un estado, de quemar millones y millones en una política lingüística y cultural totalitaria y excluyente, de lucir boato y lujo de nuevo rico provinciano, de superponer niveles de administración con tal de diferenciarse del resto de España y de llenarse el bolsillo con ahora el tres, después el cinco y en ocasiones especialmente propicias el diez por ciento de lo que se pusiera a tiro. Treinta años de esquilmar al contribuyente sin el desgaste de recaudar porque esa desagradable tarea la hace el gobierno central, mientras que el muy honorable y su corte de honorables y de ilustres se dedican a gastar a manos llenas en busca del voto y del bote, gracias. Cataluña es una región rica, con un potente tejido empresarial y un notable dinamismo social, pero el particularismo soberanista con su intervencionismo insaciable, su gusto por el trazado de fronteras artificiales, su desprecio por el principio de unidad de mercado y su manía de fabricar naciones imaginarias, sale carísimo y es capaz de empobrecer incluso a la que fuera -qué tiempos aquellos- motor de España. Ya lo ha dicho el vástago biológico y político del President por antonomasia, estem fotuts y pronto no podremos pagar las nóminas. Ahora bien, la plenitud histórica de Cataluña sólo se alcanzará el día en que la soñada independencia consolide definitivamente la miseria y el jefecillo del estadito catalán viaje a la capital de su antigua metrópoli en el animal símbolo de su personalidad diferenciada y de la inteligencia de sus elites políticas. Visca Catalunya y a Madrid, en burro.
Aleix Vidal-Quadras
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