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Archivo para 4. Agosto 2011
EL HUMANITARISMO IMBÉCIL
4. Agosto 2011 por AVQ.
La semana pasada llegaba a la conclusión de que entre la cobardía y la crueldad a la hora de defendernos del crimen extremo debe existir un punto de equilibrio. Hoy quiero desplazarme a otra latitud del delito, ese que blandamente denominamos menor y que la legislación penal califica como falta. Consideremos en concreto el hurto, la sustracción al descuido por parte de los amigos de lo ajeno de bolsos, billeteras, bolsas de la compra y cualquier objeto de pequeño o gran valor que quede expuesto aunque sea un instante a sus habilidades casi prestidigitadoras. En épocas vacacionales, los carteristas, nunca menor dicho, hacen su agosto. Me encuentro, al igual que cuatrocientos mil visitantes más, intentando reponerme de las fatigas del resto del año en la más hermosa isla de las Baleares y probablemente del Mediterráneo entero. Prácticamente todos los días leo en la prensa local noticias sobre la desarticulación de bandas de ladrones o soy testigo directo de robos en playas, comercios, bares, aparcamientos y supermercados. Las escenas de rabia y desesperación de mucha buena gente despojada de sus pertenencias son desgarradoras a la vez que indignantes. El promedio diario de denuncias por este tipo de raterías en este paraíso turístico es realmente alarmante y sus autores, en caso de arresto por la policía, al no haber ejercido violencia y haberse apoderado de bienes o efectivo por una cantidad modesta, son puestos en la calle por el juez tras tomarles declaración. Al citarles a juicio meses después, ya están en otro punto de nuestra geografía a centenares de kilómetros ejerciendo su depredador oficio o han regresado a su país porque la mayoría de estos profesionales, todo hay que decirlo, son extranjeros. Se conocen casos escandalosos de reincidencia múltiple con sesenta, setenta o más detenciones, sin que la pertinacia en tal comportamiento incivil tenga la menor consecuencia sobre el chorizo en cuestión. Hay que imaginar lo que implica en términos de molestias, desesperación y frustración encontrarse de repente sin pasaporte, sin dinero, sin llaves del coche y sin tarjetas de crédito en pleno descanso muy lejos del lugar de residencia habitual, las colas en el consulado y en la comisaría, las gestiones laboriosas, a lo mejor los ahorros de un año volatilizados, la tensión nerviosa, el descanso perdido y la sensación de impotencia ante semejante desgracia inesperada e imprevista. Por tanto, ni falta ni delito menor que valga, el daño causado es enorme y la impunidad de hecho que acompaña a estas fechorías es absolutamente inaceptable. Comparto con millones de españoles la convicción de que nuestro código penal requiere un endurecimiento significativo para esta clase de transgresiones, hoy casi gratuitas para el delincuente. El humanitarismo y el garantismo son grandes conquistas de la civilización occidental, pero no hay que llevarlos al extremo de la pura imbecilidad.
Aleix Vidal-Quadras
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