Archivo para 16. Septiembre 2011

SEDACIÓN LETAL

Empiezan a surgir voces entre los políticos y también entre los expertos en finanzas que dan como inevitable la quiebra de Grecia. Si tal catastrófico acontecimiento se produjera, bastantes bancos europeos se verían obligados a recapitalizarse so pena de caer con el Estado heleno. En caso de no ser capaces de atraer los fondos necesarios, se podría producir un efecto dominó en el conjunto del sistema financiero de nefastas consecuencias. La recalificación a la baja de algunas importantes entidades francesas por Moody’s es un aviso en esta dirección. Además, el derrumbe de la hacienda griega probablemente generaría un efecto contagio sobre la deuda soberana de los países ya intervenidos, como Irlanda y Portugal, y de los que bailan en la cuerda floja, como España e Italia. La solución ensayada hasta ahora ha consistido en inyectar dinero en las arcas vacías de Atenas para que pueda hacer frente a sus obligaciones exigiéndole al mismo tiempo un severísimo plan de ajuste: recortes de los programas sociales, privatizaciones, tijeretazos a los salarios públicos y a las pensiones y otras mortificaciones. Ahora bien, estas medidas destinadas a controlar el déficit, si no van acompañadas de una recuperación del crecimiento, provocan una contracción adicional de la actividad que a su vez empuja al alza de nuevo el desequilibrio de ingresos y gastos y vuelta a empezar en una espiral diabólica. Grecia se asemeja a un paciente del Doctor Montes, sometida a dosis sucesivas de sedantes sin que la gravísima enfermedad que la aqueja reciba el tratamiento adecuado. Una terapia exclusivamente financiera retrasa la muerte y alivia el dolor, pero no evita el tránsito final. Está cundiendo la idea de que ya es demasiado tarde para que la cuna del pensamiento occidental encuentre las fuerzas necesarias para levantarse de su postración y que las paletadas de euros que le llegan del resto de la Unión Europea, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional la mantienen dormida esperando el último suspiro. El problema inmediato de los griegos es sin duda pagar los vencimientos de los créditos que les ahogan, pero el de fondo es que han de trabajar más y mejor por menos dinero, crear valor añadido, exportar y animar el consumo interno. Tumbada en su lecho hospitalario con el gotero puesto, la desventurada Hélade intenta incorporarse y no lo consigue mientras el sopor paralizante de los rescates penetra en sus venas hundiéndola en una oscuridad sin retorno.

 

 

                                                        ©Aleix Vidal-Quadras   

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