Archivo para 20. Octubre 2011

EL PSOE NO SE ENTERA

Después de siete años de errores garrafales en política económica y de haber perdido el tiempo miserablemente en nimiedades o en obsesiones ideológicas, lo lógico sería que una nueva generación de dirigentes socialistas españoles cambiase de planteamiento y condujese el partido hacia una socialdemocracia sensata y realista de corte europeo. El resultado de las primarias en  el partido socialista francés para elegir su candidato presidencial suministra un precedente interesante en la medida en que el ganador, aunque no es novel, representa la versión menos radical de su formación. Por desgracia para España y para el propio PSOE, no parece que esta sea su disposición. En una reciente entrevista, uno de sus miembros más destacados, el ex-presidente de Extremadura Guillermo Fernández Vara, considerado como persona inteligente dotada de sentido crítico, ponía de relieve en sus respuestas que siguen aferrados a los tópicos izquierdistas más obsoletos. La insistencia en la reinstauración del Impuesto sobre el Patrimonio, un tributo antieconómico, redundante, injusto, sin apenas poder recaudatorio e inhibidor del ahorro, demuestra que todavía no consiguen entender el funcionamiento de un sistema fiscal al servicio del crecimiento y del empleo. La manía de que la prioridad es una sociedad más justa y solidaria en la que paguen más los que más tienen para que reciban más los que más lo necesitan resulta patética a estas alturas de la crisis. Lo prioritario es un modelo productivo más competitivo que genere riqueza, sin lo cual no hay recursos para el erario ni ayuda posible a los que la requieren. Este fallo conceptual básico es el causante de nuestro actual desastre. El socialismo doctrinario y arcaico pone el carro antes que los bueyes y, como es de esperar, el carro se atasca. Otro lugar común que repiten hasta la saciedad, y Fernández Vara no es una excepción, es el de que los servicios públicos han de ser de gestión asimismo pública y que confiarlos a la iniciativa privada equivale a su privatización. Esta es una equivocación muy dañina porque confunde titularidad y gestión. Un hospital, un aeropuerto, una escuela, un centro geriátrico o una planta de tratamiento de residuos pueden ser confiados a una empresa del sector que gane una licitación pública y que consiga mejores rendimientos que la Administración a un coste más competitivo. La gestión privada, eficiente y de calidad, de servicios de titularidad pública, contribuye a  aliviar el presupuesto y a articular un Estado más ágil y vigoroso. Cada vez que un socialista se refiere a la sanidad y a la educación públicas como “gratuitas”, al igual que hace Fernández  Vara en sus afirmaciones, demuestra que sus esquemas mentales necesitan una seria revisión. Gratuito en este mundo no hay nada, siempre hay alguien que paga, en este caso el contribuyente. Esta ilusión de gratuidad es la que lleva al despilfarro y a la irresponsabilidad que han caracterizado la ejecutoria de los gobiernos, tanto el nacional como los autonómicos, en manos del PSOE y, todo hay que decirlo, de alguno teóricamente de centro-derecha. El hasta hace poco Presidente de Extremadura concluye sus reflexiones sentenciando que España necesita un Gobierno de izquierdas. A la luz de la experiencia acumulada desde 2004 y a la vista de su empecinamiento en la doctrina que nos ha arrastrado a la ruina, esperemos que los españoles sí se hayan enterado de las causas de nuestros males presentes y comprendan a la hora de votar que el masoquismo debe tener un límite.

 

 

                                               ©Aleix Vidal-Quadras 

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