Archivo para 8. Noviembre 2011

EL FACTOR HUMANO

         El primer ministro griego asistió a la cumbre europea de la semana pasada y participó en sus deliberaciones con voz y voto. Aceptó sus conclusiones y se comprometió, al igual que todos sus colegas presentes, a cumplir lo acordado. El resultado fue una subida generalizada de la Bolsas y una inyección de moderado optimismo en los mercados. La presión sobre las deudas soberanas de los Estados Miembros considerados de riesgo aflojó y parecía que lo que Herman Van Rompuy había calificado de “punto de inflexión” iba por fin a cambiar la tendencia y abrir una estrecha rendija de luz en la oscuridad. Sin embargo, pocos días después Yorgos Papandreu ha tomado sin consultar a nadie una decisión propia de un irresponsable o un demente, la de someter a referendo de la ciudadanía de su país el programa previamente pactado con los restantes primeros mandatarios de la Eurozona. Los efectos de semejante disparate han sido los esperables, pánico de nuevo en los parqués, subidas incontrolables del diferencial español e italiano, bajada de la cotización del euro y sensación generalizada de que la Unión Monetaria está en serio peligro. Ningún gobernante en sus cabales sometería a su nación a un riesgo altísimo de ir a la quiebra, pondría a los pies de los caballos a sus socios que le están respaldando con un enorme sacrificio y expondría al conjunto del sistema financiero mundial a una convulsión de consecuencias imprevisibles. ¿Hemos de llegar a la conclusión de que el líder del PASOK está como un cencerro? Pues no, lo que sucede es que Papandreu es un ser humano y, como tal, su capacidad de aguantar la tensión, la angustia y la vergüenza tiene un límite. Tras el Consejo Europeo en el que dio su conformidad a una quita del 50% de la deuda griega y a un renovado plan de rescate a cambio de una serie de recortes adicionales draconianos no ha podido resistir el rechazo y la ira de sus compatriotas ni el acoso de la oposición. Simplemente, se ha derrumbado emocionalmente y por eso ha soltado la cruz que soportaban sus hombros y la ha colocado sobre las espaldas del pueblo griego transfiriéndole la terrible carga de enfrentarse a su culpa y de sufrir la correspondiente penitencia. Tras décadas de despilfarro, nepotismo, picaresca, evasión fiscal, corrupción y falseamiento de las cuentas públicas, a los griegos les ha llegado la hora de pagar por sus excesos. Su primer ministro refleja con su planteamiento suicida la desesperación de una sociedad dispuesta a no arder sola en la hoguera de su fracaso.

 

                                       ©Aleix Vidal-Quadras 

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