Archivo para Enero 2012

LA POLÍTICA ECONÒMICA DEL MOSQUITO

                     

         Carmen o Carme, también conocida como “Capitán, mande firmes”, ha desvelado en el transcurso de su campaña de candidata a la Secretaría General del PSOE las grandes líneas de su política económica. La niña de Felipe, posteriormente doncella de José Luis y finalmente mimitos de Alfredo, se propone en el caso de que un día llegue a la Presidencia del Gobierno, poner en marcha las siguientes medidas. a) aplicar a los rendimientos del capital la misma tributación que a los rendimientos del trabajo  b) elevar a diez años -ahora son cinco- el plazo de prescripción de los delitos fiscales  c) recuperar el impuesto de sucesiones castigando especialmente a las grandes herencias  d)  mantener el impuesto del patrimonio, suprimido en su día por ZP y reinstaurado bajo presión de Rubalcaba, con tipos de gravamen específicos para lo que llama patrimonios “significativos”, o sea palo y tentetieso a los “ricos”  e) eliminar exenciones y bonificaciones en el impuesto de sociedades a las grandes empresas  f) un esquema de gasto público que conduzca a la “reactivación” porque, según la esclarecida visión de la candidata, “las políticas de austeridad no están funcionando” g) solicitar a Bruselas un trato diferenciado para la reducción del déficit en España porque estamos menos endeudados que Italia  h) un salario mínimo europeo  i) creación de un sistema de eurobonos emitidos por un hipotético Fondo Monetario Europeo alimentado por el Banco Central comunitario convertido en prestamista ilimitado de último recurso para los Gobiernos de la Eurozona y, petardo final, j)  fijación de un volumen básico de inversión social en los Presupuestos Generales del Estado con “alto impacto redistributivo”.

 

         Suponiendo que estén ya repuestos de su estupefacción tras la lectura de la ristra de genialidades que algún equipo de sedicentes expertos le ha preparado a Chacón, les ahorraré por el respeto intelectual que tengo a los muchos seguidores de este blog un comentario detallado de cada una de las disparatadas y contraproducentes propuestas chaconianas. Sin embargo, compartiré con ustedes las obvias consecuencias de un enfoque de este tipo. Fuga masiva de capitales de España, deslocalización de los sectores más competitivos de nuestro sistema productivo, destrucción de un millón de PYMES, emigración galopante de nuestras mejores cabezas, siete u ocho millones de parados, intervención de nuestro país por parte de la Unión Europea y del FMI, proletarización y empobrecimiento extremo de la clase media, aumento suicida del riesgo moral y, en definitiva, miseria generalizada y ruina irreversible. Por cierto, se preguntarán ustedes por qué he titulado este texto “La política económica del mosquito”. Por lo del cerebro del díptero, naturalmente.

 

 

 

                  Aleix Vidal-Quadras

 

          

PALABRAS Y SILENCIOS

                                               

Es conocido el aforismo de que el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, que unas veces se cita como anónimo y otras se atribuye nada menos que a Aristóteles. Hay políticos locuaces hasta el punto de la imprudencia y otros herméticos hasta el límite la descortesía. Está comprobado que el responsable público que no cesa de hacer declaraciones y pronunciamientos corre el serio peligro de meter la pata y los ejemplos se multiplican. También es cierto que los largos alejamientos de los medios, sobre todo en épocas de dificultad o turbulencia, producen la sensación de inactividad o impotencia. Hemos pasado de un Presidente de Gobierno al que le encantaban los micrófonos y las cámaras, de tal manera que su capacidad de lanzar banalidades o memeces por unidad de tiempo se hizo legendaria, a otro que se muestra mucho más parco a la hora de comparecer ante la opinión. Si se ha de elegir entre la verborrea insustancial y cursi de ZP y la parquedad comunicativa de Rajoy, no cabe duda que es preferible la segunda. Ahora bien, como en todo, el justo equilibrio marca el camino correcto. Un jefe del Ejecutivo que se precie no ha de andar continuamente anunciando medidas o dando explicaciones, y es normal que para estos menesteres en el quehacer diario cuente con portavoces autorizados o con sus ministros. Sin embargo, la actual situación de nuestro país es tan desesperada, los males que nos aquejan tan profundos y las reformas y acciones requeridas tan traumáticas y dolorosas, que la sociedad no podrá digerirlas sin un replanteamiento general de la mentalidad colectiva y sin una revisión drástica de la jerarquía de valores imperante. En otras palabras, que un gobernante cuya misión histórica no es únicamente mejorar la gestión o retocar las estructuras existentes, sino regenerar una nación hecha jirones, no ha de hablar con excesiva frecuencia, pero cuando se dirija a sus compatriotas ha de sonar como un aldabonazo, despertar las conciencias, obligar a la reflexión, levantar los ánimos y resucitar ilusiones. Bien está no prodigarse innecesariamente en periódicos, radios y televisiones, pero en estos tiempos oscuros e inciertos hay que saber distinguir el momento y la ocasión en los que la voz del líder ha de ser oída y escuchada, porque su ausencia acarrea un vacío que sólo llenará el miedo, la angustia y la decepción.

 

 

         Aleix Vidal-Quadras

ALEMANIA NO ABRE LA BOLSA

 No son pocas las voces que desde los atribulados países del sur de Europa claman por que Alemania relaje su política de extrema ortodoxia presupuestaria y se lance a estimular la demanda mediante grandes inversiones en infraestructuras, en educación, en sanidad, en defensa y en otros programas de gasto. En definitiva, ya que la locomotora europea está en perfecta forma con cuentas públicas saneadas, evolución positiva del PIB, altas tasas de empleo y prima de riesgo prácticamente negativa, se le pide que tire del tren con mayor brío y entusiasmo, ayudando así a sus socios comunitarios prisioneros de la recesión. Al fin y al cabo, se razona, la inestabilidad de la zona euro es también un problema grave para la economía alemana y si al final la moneda común colapsa, Alemania será la primera perjudicada. Estos cantos de sirena keynesiana resultan inútiles ante la firme determinación germana de mantener su línea de austeridad y conseguir déficit cero en 2016. Lo que los gobernantes italianos, españoles, portugueses y griegos han de entender es que el Bundesbank y la señora Merkel, con el beneplácito de su ciudadanía, han fijado de manera inconmovible la terapia a aplicar para colocarles en la senda virtuosa del equilibrio fiscal y las reformas estructurales. Su planteamiento es tan simple como severo: sólo el verdadero sufrimiento hará que los pródigos meridionales se disciplinen, trabajen, sean competitivos, ahorren, estudien e inviertan. Se trata de la vieja receta de “la letra con sangre entra”, de probada eficacia en las escuelas anteriores a la LOGSE. Los alemanes guardan tres recuerdos históricos que explican su actual devoción por la Virgen del Puño, a saber, la crueldad de Francia y el Reino Unido en sus exigencias de compensaciones tras la Gran Guerra, el estancamiento que sufrieron en los setenta del pasado siglo coincidiendo con una política fiscal muy expansiva y el escaso rendimiento obtenido del billón de euros que trasvasaron a la Alemania del Este a partir de la reunificación. Su condición de gatos escaldados respecto a las alegrías presupuestarias les lleva hoy a imponer sin miramientos su modelo puritano al resto de socios comunitarios. Por tanto, éstos pierden su tiempo si esperan un cambio de actitud de Berlín, que les mantendrá sometidos a un monacal régimen de lentejas, que o las tomas o las dejas. Y si elevan el tono de su queja la respuesta que recibirán será irrefutable: no os lamentéis, que es por vuestro bien.

 

                                      Aleix Vidal-Quadras

CUERPO A TIERRA, QUE VIENEN LOS NUESTROS

 

         Las drásticas medidas fiscales decididas por el Gobierno del PP han sumido a la ciudadanía en general en la estupefacción y a sus simpatizantes en particular en la indignación. Se sabía desde hace meses que el déficit público sobrepasaría ampliamente el 6% previsto por el anterior Ejecutivo y que se situaría por encima del 7.5%. Por tanto, la cifra que ahora se baraja como definitiva, del orden del 8%, estaba ya descontada. Si hubo un compromiso electoral reiterado hasta la extenuación fue el de evitar a toda costa las subidas de impuestos con el argumento, muy acertado por otra parte, de que exprimir aún más a las empresas, a los autónomos y a los asalariados tiene efectos profundamente negativos en tiempos de recesión y que la política que se iba a practicar sería la de una combinación de austeridad extrema del Estado, reestructuración de las Administraciones, mejora de la competitividad y estímulos a la creación de empleo. Apenas sentados en sus sillones ministeriales, los nuevos responsables de la estrategia económica nos atizan un latigazo impositivo de los de aquí te espero y poco  se oye de entrar en serio en la eliminación de la infinidad de duplicidades, ineficiencias y despilfarros existentes en de los tres niveles, central, autonómico y local, muy especialmente de los dos últimos. El saqueo de los bolsillos de PYMES y familias mientras se multiplica por diecisiete lo que debería estar a cargo de un único polo de gestión y de gasto, descentralizado sin duda, pero no fragmentado, y se permite que muchos Ayuntamientos se comporten como diminutos imperios faraónicos, no admite pase y puede provocar una reacción airada de los españoles difícil de controlar. El camino elegido por el nuevo Gobierno -por lo menos inicialmente- para sanear el erario demuestra, si no se rectifica rápidamente complementándolo con una reforma radical del tinglado de las Autonomías y de los poderes locales, que el sistema creado a partir de la Constitución de 1978 es una partitocracia voraz creada para beneficio exclusivo de una clase política hipertrofiada que, con independencia de su etiqueta ideológica, vive en sí y para sí a costa del sufrido contribuyente. Los casi once millones de votantes del PP del pasado 20 de noviembre y los que nos secamos la boca proclamando que una mayoría absoluta de centro-derecha era una necesidad estructural para salir de la crisis, nos veremos obligados si esto no se arregla en los próximos meses a dar por bueno el célebre grito de: ¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!

 

                                  Aleix Vidal-Quadras

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