Archivo para Febrero 2012

CONTADOR A CERO

                                                                    

         La economía es en buena medida un cálculo sobre expectativas y un estado de ánimo. La etapa de Zapatero había hundido la confianza en España secando nuestro acceso al crédito y encareciendo hasta límites alarmantes el coste de nuestra deuda. Ha bastado la llegada de un Gobierno creíble, capacitado y con inequívoca voluntad de acometer las reformas estructurales necesarias para que el horizonte se despeje y la prima de riesgo española descienda a niveles tolerables. Este cambio de percepción en el exterior va a tener muy pronto una consecuencia práctica de enorme trascendencia. El conjunto de las Administraciones acumula en este momento impagos a sus proveedores por valor de 50000 millones de euros. Esta demora, que en promedio supera los seis meses y en no pocos casos puede llegar a uno o incluso dos años, pesa como una losa sobre nuestro sistema productivo y ha arrastrado a la muerte a miles y miles de PYMES y autónomos. Pues bien, en una brillante maniobra, tan simple como inspirada, los ministerios de Hacienda y Economía van a lanzar una emisión de bonos a corto plazo respaldados por el Tesoro por ese mismo montante aprovechando los bajos tipos de interés para este tipo de productos y todos los acreedores verán pagadas sus facturas en un plazo de pocos meses directamente sin necesidad de pasar por los Ayuntamientos y Autonomías morosos. Las entidades financieras privadas y el ICO se harán cargo de la realización de esta medida y la cantidad total de deuda pública no aumentará porque se producirá un simple apunte contable: corporaciones locales y Comunidades le deberán ese dinero al Tesoro en vez de a sus angustiados suministradores. Si se compara lo oneroso de los llamados “bonos patrióticos” autonómicos con las favorables condiciones que regirán en este movimiento tan magníficamente diseñado, se puede calibrar el alcance del acierto de Cristóbal Montoro y de Luis de Guindos al timón de nuestras finanzas. Por supuesto, este alivio irá acompañado de un control estricto de las cuentas de los consistorios y gobiernos regionales y no se aplicará a compras futuras. Se comprueban así las enormes ventajas de disponer de un erario central solvente con capacidad de actuación rápida y suficiente potencia de fuego y se pone a la luz lo disparatado de ciertas peticiones nacionalistas -pactos fiscales y otras zarandajas- para debilitar aún más la hacienda estatal.  

 

                               Aleix Vidal-Quadras

                                      

                                               

GRECIA EN LLAMAS


         Los griegos se han lanzado a las calles y Atenas es una pira humeante. Incendios, vandalismo, violencia, choques con la policía, desorden y caos por doquier, son hoy los elementos del panorama que ofrece la tierra donde nació la democracia y el pensamiento racional. Los demagogos -otra hermosa palabra helena- soliviantan a las masas contra la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, pero en realidad la cólera que inflama a la gente que llena la plaza Syntagma es contra sí misma. Su desesperación es la expresión más patente de su arrepentimiento por haber vivido durante décadas de manera irresponsable. Sin duda fue hermoso mientras duró porque no pagar impuestos, jubilarse tempranamente, hinchar la administración de clientes políticos, amigos y parientes, presentar cuentas trucadas en Bruselas e ir engordando la bola del déficit y la deuda a base de créditos baratos a la vez que en el cielo azul brilla el sol y el Mediterráneo nos baña suavemente los pies al son del sirtaki, es el sueño de todo mortal. El problema es que al final de la escapada nos espera la dura realidad y las obligaciones de pago. El euro se concibió como moneda fuerte que garantizase facilidad de financiación, eliminación de costes de transacción y creciente influencia internacional, en la hipótesis de que todos los países que adoptasen tan magnífica divisa comprenderían que estas ventajas implicaban austeridad, rigor, trabajo y competitividad. Craso error. Europa es muy diversa y suponer que el hecho de compartir un mismo Banco Central iba a transformar a los griegos en alemanes, a los italianos en holandeses y a los portugueses en daneses, nos ha llevado al desastre. Ha llegado la hora de la disciplina y del palo y tentetieso. El castigo es durísimo y el paso de la abundancia y la molicie a la estrechez y a la productividad nada placentero. Ahora bien, por muchas piedras que se arrojen a los antidisturbios, por muchas sucursales bancarias que se destrocen, por muchas huelgas que se organicen y por muchos contenedores que se quemen, a los europeos del Sur sólo nos quedan dos caminos: la miseria o la aceptación de que el pan se gana con el sudor de la frente. Los españoles haremos bien en observar como arden las barbas griegas y darnos prisa en poner las nuestras en el remojo seguro de las reformas estructurales y el equilibrio presupuestario. Por más que les pese a Toxo, Méndez, Rubalcaba, Lara y otros fósiles andantes, ha sonado la campana, el recreo se ha acabado y hay que volver al aula a hincar los codos en el pupitre.

 

                                                       

                                       Aleix Vidal-Quadras 

CONSTITUCIONALIDAD, LEGALIDAD, POLÍTICA

                   

         El ministro de Justicia ha hecho saber a la ciudadanía que en su opinión -no necesariamente modesta- el matrimonio entre personas del mismo sexo es constitucional. De acuerdo con esta imaginativa visión de Alberto Ruiz Gallardón, la homologación jurídica, antropológica y semántica a todos los efectos de la unión estable de un hombre y una mujer con la de dos hombres o dos mujeres es compatible con nuestro ordenamiento básico. Dado que el Partido Popular, se intuye que desde una perspectiva corporativa distinta a la de tan ilustre y revoltoso militante, votó en su día en contra de la correspondiente ley zapateril, presentó una enmienda a la totalidad y la tiene recurrida ante el Alto Tribunal, parece obvio que sobre tan interesante cuestión no hay unanimidad en las filas de mayoría gubernamental. Nada grave si se tiene en cuenta que nuestro principal problema es el paro y de momento no se ha detectado una correlación entre la situación laboral y la orientación sexual. Sin embargo, esta polémica trae a la luz un tema muy interesante: la distinción entre lo que es constitucional, lo que es legal y lo que cada grupo del arco parlamentario considera políticamente deseable o aceptable. No todo lo que encaja en la Norma Suprema es legal ni mucho menos adecuado para aparecer en el programa electoral o en el ideario de unas siglas concretas. En efecto, las leyes pueden cambiar y la Constitución seguir incólume, al igual que sin salir del marco de la Ley Fundamental los partidos pueden propugnar sistemas fiscales, educativos o de pensiones netamente diferentes. Por tanto, en el Gobierno sustentado por nuestro catch-all party de centro-derecha existen actualmente tres posiciones en relación a este delicado punto, la del ex-alcalde de Madrid, conocido apóstol de la manga ancha, la del ministro del Interior, adscrito sin ambages a las tesis iusnaturalistas y la de la ministra de Asuntos Sociales, proclive a esperar y ver, en este caso, la sentencia del Constitucional. Esta pluralidad interna del PP demuestra que en el ámbito de las llamadas cuestiones de conciencia no es perceptible una tesis monolítica en la tropa comandada por Mariano Rajoy, lo que puede ser considerado inquietante o simplemente un reflejo de que el eje central de su doctrina no pasa por trascendentales dilemas morales, sino por áreas más prácticas y tangibles. A medida que este Ejecutivo liberal-conservador- social-cristiano-tecnocrático vaya tomando decisiones y enviando proyectos legislativos al Congreso iremos delimitando el núcleo duro de sus convicciones para distinguirlo de la periferia tornasolada de lo que maneja como elásticamente adaptable. Nos esperan cuatro años de fascinantes descubrimientos y yo les confieso que ardo de curiosidad.

 

                              Aleix Vidal-Quadras  

EL LENGUAJE DEL ENEMIGO

                                  

En su reciente recorrido por diversos ministerios en Madrid, la presidenta del PP catalán ha pronunciado una frase curiosa. Refiriéndose a la reestructuración del sistema financiero, que Mariano Rajoy desea culminar durante el primer semestre de este año, Sánchez-Camacho ha observado que su Comunidad debe jugar un papel clave en este proceso para así permitir “un mejor anclaje de Cataluña en España”. Es notable como determinadas expresiones, cargadas de pólvora ideológica, consiguen ser impuestas por sus inventores hasta el punto que sus teóricos oponentes acaban haciéndolas suyas. Al hablar de encaje de Cataluña en España, se presupone a) que Cataluña y España son dos entidades distintas en pie de igualdad  b) que existe un problema de acoplamiento de estos dos entes diferentes y de igual rango y c) que España es la que ha de poner todo de su parte para que Cataluña se sienta a gusto en esta relación bilateral. El lenguaje nunca es inocente y en política menos que en ningún otro ámbito. Otra perspectiva desenfocada de la dirección de los populares del Principado es su esfuerzo por aparecer ante la llamada “sociedad civil catalana” como los mediadores más útiles y eficaces entre tan distinguido grupo y el Gobierno central para hurtar esta misión a los nacionalistas de CiU, tradicionales defensores de los intereses empresariales de sus financiadores en la Carrera de San Jerónimo y en La Moncloa. Si el PP de Cataluña ha de centrar su atención prioritaria en un sector social, no ha de ser precisamente en los elitistas y reducidos cenáculos que pululan por el Círculo de Economía, el Círculo Ecuestre y  Fomento del Trabajo, sino en los millones de pequeños empresarios y comerciantes, profesionales, asalariados y autónomos, que constituyen su caladero más fértil de votos en la medida que son los primeros perjudicados -aunque a menudo no lo adviertan, prisioneros de la cárcel de mentiras y apelaciones emocionales del nacionalismo- por el estilo de gobierno intervencionista, excluyente, particularista, despilfarrador e ineficiente de los cultivadores de la identidad. Ahora mismo, la buena de Alicia, rebosante de tanta ingenuidad como seráfica intención, trata de convencer a sus correligionarios Montoro y de Guindos de que incluyan el los presupuestos del Estado para 2012 las partidas correspondientes al Fondo de Competitividad y al de Infraestructuras, que Artur Mas reclama insistentemente con el argumento de que son cantidades que “se les deben”. En vez de actuar como madrina de la pandilla de manirrotos irresponsables que son los nacionalistas ayudándoles a conseguir más dinero para seguir construyendo su proyecto secesionista, lo que debería ocupar su tiempo como cabeza visible del centro-derecha catalán constitucionalista es la permanente exigencia al Consejo Ejecutivo de la Generalidad de un programa de recorte de gasto público que incluya la supresión del noventa por ciento de los organismos inútiles plagados de paniaguados que lastran la Administración autonómica, la privatización de TV3, el cierre de todas las pseudoembajadas y la eliminación de tantas y tantas subvenciones clientelares o megalómanas. Mientras el PP de Cataluña no entienda que su batalla ha de ser la de las ideas y que la ha de librar contra un enemigo que jamás será su compadre, quedará condenado a un lugar secundario en el panorama político, social y cultural catalán. Y al hacer esta afirmación, como es bien sabido, no hablo de oídas. 

 

 

                            Aleix Vidal-Quadras

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