CONSTITUCIONALIDAD, LEGALIDAD, POLÍTICA

                   

         El ministro de Justicia ha hecho saber a la ciudadanía que en su opinión -no necesariamente modesta- el matrimonio entre personas del mismo sexo es constitucional. De acuerdo con esta imaginativa visión de Alberto Ruiz Gallardón, la homologación jurídica, antropológica y semántica a todos los efectos de la unión estable de un hombre y una mujer con la de dos hombres o dos mujeres es compatible con nuestro ordenamiento básico. Dado que el Partido Popular, se intuye que desde una perspectiva corporativa distinta a la de tan ilustre y revoltoso militante, votó en su día en contra de la correspondiente ley zapateril, presentó una enmienda a la totalidad y la tiene recurrida ante el Alto Tribunal, parece obvio que sobre tan interesante cuestión no hay unanimidad en las filas de mayoría gubernamental. Nada grave si se tiene en cuenta que nuestro principal problema es el paro y de momento no se ha detectado una correlación entre la situación laboral y la orientación sexual. Sin embargo, esta polémica trae a la luz un tema muy interesante: la distinción entre lo que es constitucional, lo que es legal y lo que cada grupo del arco parlamentario considera políticamente deseable o aceptable. No todo lo que encaja en la Norma Suprema es legal ni mucho menos adecuado para aparecer en el programa electoral o en el ideario de unas siglas concretas. En efecto, las leyes pueden cambiar y la Constitución seguir incólume, al igual que sin salir del marco de la Ley Fundamental los partidos pueden propugnar sistemas fiscales, educativos o de pensiones netamente diferentes. Por tanto, en el Gobierno sustentado por nuestro catch-all party de centro-derecha existen actualmente tres posiciones en relación a este delicado punto, la del ex-alcalde de Madrid, conocido apóstol de la manga ancha, la del ministro del Interior, adscrito sin ambages a las tesis iusnaturalistas y la de la ministra de Asuntos Sociales, proclive a esperar y ver, en este caso, la sentencia del Constitucional. Esta pluralidad interna del PP demuestra que en el ámbito de las llamadas cuestiones de conciencia no es perceptible una tesis monolítica en la tropa comandada por Mariano Rajoy, lo que puede ser considerado inquietante o simplemente un reflejo de que el eje central de su doctrina no pasa por trascendentales dilemas morales, sino por áreas más prácticas y tangibles. A medida que este Ejecutivo liberal-conservador- social-cristiano-tecnocrático vaya tomando decisiones y enviando proyectos legislativos al Congreso iremos delimitando el núcleo duro de sus convicciones para distinguirlo de la periferia tornasolada de lo que maneja como elásticamente adaptable. Nos esperan cuatro años de fascinantes descubrimientos y yo les confieso que ardo de curiosidad.

 

                              Aleix Vidal-Quadras  

2 respuestas para “CONSTITUCIONALIDAD, LEGALIDAD, POLÍTICA”

  1. Ricky Mango dice:

    Para mí lo que es un misterio teológico es por qué ese conglomerado se presenta siempre juntito a las elecciones. ¿Acaso por separado no se sienten capaces de convencer de sus ideas a la ciudadanía? (lo cual implicaría que ellos mismos no están tan convencidos de la bondad de sus ideas). Entiendo que la ley electoral favorece a los grandes partidos, pero ahí está UPyD, que con muy poquito apoyo económico se ha lanzado al ruedo y en poco tiempo está empezando a tener una presencia entre el electorado.

    No sé si la atomización del Parlamento sería o no mala para España, pero esto de los dos bloques monolíticos que cada vez se parecen más entre sí, hasta en la corrupción, le confieso, Sr. Vidal-Quadras, que lo vivo como una pesadilla.

  2. Antonio dice:

    El PP de Mariano no se meterá en esta batalla ideológica. Parece que un concepto como el de “matrimonio” frente al de “matrimonio homosexual” es una discusión estúpida sobre nombres. Parece que este asunto es muy menor en una España en quiebra y con 1 de cada 4 en paro. Pero la política es la política y todas las batallas que no quieres dar son batallas que pierdes.

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