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LA UNIÓN EUROPEA ES UN BUEN NEGOCIO
Ya ha comenzado en el Parlamento Europeo la discusión de los presupuestos comunitarios correspondientes al ejercicio de 2013 y, como era de esperar, se está desarrollando bajo la influencia de la grave recesión en la que se encuentran algunos Estados Miembros, España entre ellos. La crisis ha llevado al ánimo de los Eurócratas la necesidad de presentar unas cuentas extremadamente austeras y las Instituciones rivalizan a la hora de recortar gastos. En particular, la Comisión de Presupuestos de la Eurocámara se esmera en ahorrar en todos los capítulos y no regatea esfuerzos aplicando la tijera aquí y allá con gran regocijo de los euroescépticos, que aprovechan la ocasión para criticar como excesiva cualquier partida. Sin embargo, con el fin de evitar que los árboles de la coyuntura no nos dejen ver el bosque de la perspectiva histórica, conviene recordar algunas grandes cifras. Se estima que la existencia de una Europa económicamente integrada representa una creación de riqueza adicional para sus integrantes de unos cinco puntos del PIB total, es decir, unos 700000 millones de euros. En nuestro país, la pertenencia a la Unión ha duplicado en términos reales nuestra renta per cápita desde nuestra entrada en 1986, es decir, que en este cuarto de siglo la integración europea nos ha aportado del orden de un billón de euros a precios de hoy. Teniendo en cuenta que el coste total anual del funcionamiento de la Unión Europea-gastos administrativos- es de unos 8000 millones, invertir esta cantidad para generar recursos noventa veces superiores no parece desacertado. Desde una óptica española, destinar unos pocos centenares de millones cada año para obtener decenas de miles tampoco resulta una mala elección. Por otra parte, al inmenso beneficio material hay que añadir la enorme ventaja de que gracias a la integración política continental los europeos hemos dejado de matarnos unos a otros, lo que mejora extraordinariamente la salud pública. La conclusión es que la Unión Europea es un excelente negocio, se mire por donde se mire. Por eso al escuchar determinadas descalificaciones groseras del trabajo de aquellos que dedicamos doce horas diarias a servir a esta gigantesca empresa, sólo cabe consolarse pensando que la ignorancia no sólo es muy osada, sino terriblemente injusta.
Aleix Vidal-Quadras
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1. Marzo 2012 en 15:19
Estimado profesor,
al hilo de su artículo se podría argumentar que, a la vez que se va construyendo mas Europa, por sus indudables beneficios como usted nos cuenta, no siendo el menor el que los europeos no nos matemos como antaño, bien podríamos los españoles empezar a desmontar el estado de las autonomías, por los indudables ahorros que supondría, no siendo menor beneficio además la disminución del riesgo de que los españoles nos acabemos matando entre nosotros.
Un saludo
Venancio
1. Marzo 2012 en 15:56
O sea que los ricos son un 5% mas ricos, y los parados 5 millones. Europa está resultando deleterea para España, hay que salir de ese club de aprovechados cagando leches.
1. Marzo 2012 en 22:50
Lo que ha duplicado en términos reales la renta per cápita de los españoles desde 1986 ha sido el trabajo de los propios españoles.
La afirmación de que ha sido la pertenencia a Europa lo que ha aumentado nuestra renta per cápita es una falacia.
2. Marzo 2012 en 11:09
“…invertir [8000 millones] para generar recursos noventa veces superiores no parece desacertado”
Cierto. Pero el argumento de muchos euroescépticos es que se podrían generar los mismos recursos (o quizá más) despilfarrando en burocracia algunos órdenes de magnitud menos. Coincido con usted en que una unión política daría fin -tal vez- a la sangría histórica de las guerras europeas, pero ¿usted imagina algún mundo posible en el que griegos y alemanes (por poner un ejemplo) compartan instituciones, leyes y representantes? Pues explíquemelo, porque yo, no.
5. Marzo 2012 en 18:42
Respondo por alusiones, pues yo he sido uno de los que ha criticado el parlamento europeo.
En: http://alejoresponde.com/2012/01/11/alemania-no-abre-la-bolsa/
escribí:
“¿De qué sirven 751 diputados, +4000 funcionarios, +30 salas de reunión, +2500 despachos y +1000 millones de presupuesto institucional?. […] ¿o es que uno va a Estrasburgo a dormir la siesta?.”
Y mantengo mi crítica: el P.E. es burocracia y sólo burocracia. No representa a los ciudadanos. El asunto consiste en esquilmar al ciudadano europeo para que unos pocos (los europarásitos) se lo lleven.
Por otro lado, D. Alejo en este artículo, nos pinta una U.E. color de rosa. Sin embargo, si la crisis ha afectado mucho más a los países periféricos se debe a lo mal que se ha construido la U.E.
Saludos,
Antonio.
9. Marzo 2012 en 11:48
Mirando atrás en la historia del proceso de construcción europea, a la UE me refiero, podemos colegir que hasta la ampliación de Austria, Suecia y Finlandia se hicieron las cosas razonablemente bien. No nos engañemos, la adhesión de un puñado de países casi recién salidos del comunismo (con todo el atraso, en todos los ámbitos, que supone haber vivido en aquel estercolero comunista, no sólo económico sino incluso mental, durante medio siglo), tal y como ocurrió en mayo de 2004, ha sido el desencadenante del pésimo momento en el que nos encontramos. Meter a tantos en tan poco tiempo, obviar el atraso que media Europa llevaba (y lleva) con respecto a la otra media y pensar que todos juntos iríamos hacia arriba… en fin, para qué seguir. La europa de los 15 funcionaba y avanzaba. Esta europa de 27… ¿no nos dimos demasiadas prisas en admitirlos al club? Digan lo que digan, estos nuevos estados miembros entraron sin haber hecho la reforma estructural, ya no económica, insisto, sino social y mental, que supone pertenecer al club. Así nos va.
Y ojo, que dentro de nada llegan nuevos inquilinos (Croacia… tal vez Macedonia) y unos cuantos más a la puerta (Turquía… y el empantanado escenario de estaditos putativos del jeroglífico que son los balcanes -Serbia, Bosnia, Montenegro, Albania, esa cosa Kosovar…-
Y que se entienda mi comentario; tienen todo el derecho del mundo a vivir entre nosotros pero, como siempre y en toda situación en la vida, cuando uno acepta jugar con los demás, lo primero, aprenderse bien las reglas de juego, las normas, los modales y el fair-play. No veo yo a muchos de los recién llegados y a los que están por llegar con el espíritu, ganas y conocimiento de lo que es pertenecer al club europeo. Cada vez más se parece a un “tomo y aprovecho todo lo que pueda y doy lo mínimo”. Ahì tienen a Hungría y su nueva constitución… ¿es ésta la Europa que queremos?…
9. Marzo 2012 en 12:28
Siguiendo con el comentario, la división europea entre Este y Oeste quiso ser superada con la ampliación. Bien, de acuerdo, tenía -y tiene- su lógica. Lo que no está tan claro, o al menos no lo parece, es que al superar aquella odiosa división iba a aparecer otra mucho más dramática y profunda, la división ricos vs. pobres. La construcción europea fue concebida para avanzar juntos, otras divisiones, como Norte-Sur, Federalistas-intergubernamentalistas -si se me permite la expresión- tenían cabida en los fundamentos mismos de la UE. La Unión daba medida y justa respuesta y permitía avanzar, con altibajos, claro, pero avanzando con políticas claras de las que se percibía un progreso para el conjunto de los miembros. Falta saber si el entramado institucional de la Unión sabe dar buena respuesta de la nueva división de europa entre ricos y pobres. Unos no quieren perder su condición (de riqueza y bienestar) y otros no hacen más que soñar con abandonar su estado actual (de pobreza y desigualdad). Ahí el reto: ¿puede esta Europa unida (con alfileres) dar respuesta adecuada a unos y a otros?… ¿acaso hemos de cambiar de arriba a abajo el proyecto para conseguir tal deseo? ¿qué se está dispuesto a sacrificar y a qué no se puede renunciar para conseguir el justo equilibrio?…
Lo demás, y en especial en tiempos de crisis, vacías palabras que se las lleva el viento… y no me refiero al talántico viento, dueño y señor de la tierra, ni de lejos.
19. Marzo 2012 en 17:51
Y luego, para qué negarlo, damos de frente con una división mucho más sutil y oculta mas no por ello presente y, tal vez, el riesgo más previsible de fractura: la división “mental” de unos y otros. El acervo comunitario, el cumplimiento de las reglas de juego, la asunción de la democracia tal y como la entendemos en estas partes de Europa no es algo a lo que se ha llegado en un par de lustros… Es el resultado de TODO lo ocurrido en los últimos 60 años largos de relativa paz, de protección americana, de migraciones importantes de post-guerra, de la reconstrucción del occidente europeo, del Plan Marshall, de tener enfrente la más atroz de las dictaduras, la comunista; es el resultado de asimilar al diferente, de integrar al extranjero, de la labor del Consejo de Europa en el ámbito de los Derechos Humanos, de asimilar el mayo 68 francés, de la conexión transatlántica vía NATO, de protejer a los más débiles, de vivir en relativa libertad y, sobre todo, del estricto respeto al Estado de Derecho donde ha de imperar la ley. Creen vds. que lo que tanto ha costado conseguir interiorizar en el Oeste europeo se ha asentado en el Este con la misma razón y fuerza como para pensar que en escasos 20 años ya pueden homologar sus incipientes democracias a las nuestras…
¿Dónde han ido a parar aquellas nomenklaturas comunistas tras el año 90?… ¿desaparecieron por arte de magia o sabiamente se “reconvirtieron” al más salvaje de los capitalismos?… Pasen y vean, comprueben los curricula de unos y otros eurodiputados venidos del Este… El PE es una caja de sorpresas…