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LECCIONES DE UN TRIUNFO

En plena euforia por el gran éxito de España en Johannesburgo, muchos comentaristas han realizado acertados análisis del significado de esta victoria, histórica sin duda en los anales del deporte de nuestro país. El propio entrenador de la selección ha señalado con tino que su hazaña no hubiera sido posible sin el espíritu de unión que ha reinado entre los jugadores y que sería magnífico que análoga disposición existiese entre el conjunto de los españoles. En efecto, son varias y notables las enseñanzas a extraer del Campeonato del Mundo de fútbol en relación con la crisis que atravesamos. Hoy España se encuentra dividida, arruinada y desmoralizada mientras contempla con consternación el deterioro acelerado de sus instituciones. El fulgurante relámpago que nos ha iluminado desde Sudáfrica provocando el entusiasmo desbordante de millones de nuestros compatriotas que se han desparramado por calles y plazas ondeando banderas y coreando eslóganes de autoafirmación, no ha de ser vivido como una fugaz inyección colectiva de adrenalina para esfumarse en pocos días devolviéndonos a la dureza de las calamidades que sufrimos. Por el contrario, nos hemos de fijar muy seriamente en los factores que lo han encendido e interiorizarlos con carácter permanente. En primer lugar, la unidad, la cohesión, la asunción sin reservas de formar un equipo en el que cada uno trabaja para los demás y los demás para cada uno, sin particularismos ni egoísmos ni divismos. En segundo, el esfuerzo, la perseverancia y el sacrificio, plasmados en numerosas horas dedicadas al entrenamiento, al estudio de las tácticas y a la preparación física. En tercer término, la autoridad, reconocida sin excepción por todo el vestuario a Vicente del Bosque, que ha ejercido su liderazgo con serenidad y conocimiento, porque ha sido fruto de la experiencia y de la dedicación. En cuarto, la pasión, el coraje y la convicción de luchar por una causa que merecía la pena y que se situaba por encima de los intereses personales de los jugadores o corporativos de los clubes. Cabe imaginar cuál sería la posición de España en Europa y en el planeta en general si nuestra clase política hubiera practicado estas virtudes y se hubiera movido bajo el impulso de los valores que han inspirado a los veintitrés hombres que se han dejado el alma y el cuerpo defendiendo sobre el césped con entrega y orgullo a su gran Nación. Si en vez de caer en la venalidad más abyecta y en el despilfarro más irresponsable, hubiesen administrado la riqueza común con honradez y eficiencia, si en lugar de excitar el apego a las diferencias que separan hubiesen puesto el acento en lo mucho y trascendente que nos hermana, si lejos de prometer a la sociedad un camino de facilidad y de satisfacción inmediata de toda suerte de derechos, le hubieran recordado la necesidad de cumplir con sus deberes y de concentrarse en el trabajo, en el ahorro y en el afán de superación, si, en fin, se hubiesen comportado como hombres y mujeres decentes al servicio de sus conciudadanos y no como una casta depredadora y oportunista atenta sobre todo al beneficio para sí mismos y para sus partidos, ahora contemplaríamos el presente con tranquilidad y el futuro con confianza. Esa es la poderosa lección a aprender del merecido triunfo de nuestra selección nacional de fútbol en esta hora oscura de nuestra Historia, ese es el ejemplo a seguir si queremos salir del pozo fangoso en el que chapoteamos sin rumbo ni destino.                                                                    

PROFANACIÓN

Las imágenes publicadas ayer martes en este periódico, extraídas de la página web de la Generalidad de Cataluña “Sexo jóvenes”, han provocado la estupefacción y la indignación de millones de nuestros conciudadanos que jamás hubieran sospechado que semejantes barbaridades pudieran ser perpetradas por una Administración pagada con el dinero de sus impuestos. Algunos de los contenidos de esos videos de dibujos animados producen arcadas y oscilan entre el sadismo, la pedofilia y el género de terror. El hecho de que los poderes públicos se consideren legitimados para privar a la gente del derecho de propiedad, de conciencia, de libre asociación, de libre expresión o de culto es ya una reliquia del pasado. Nadie en su sano juicio se atreve hoy a defender que el Estado sea el dueño absoluto de los medios de producción o que pueda imponer una determinada creencia o prohibir una religión concreta. Estas aberraciones sólo suceden en Irán, Cuba o Corea del Norte, últimos reductos de ideologías monstruosas contrarias a la naturaleza humana y causantes de los mayores horrores. Sin embargo, en una parte del territorio español, en un Estado-Miembro de la Unión Europea, donde la protección del menor es un eje principal de la política social, un gobierno de pervertidos se atribuye la potestad de apoderarse de la mente y la sensibilidad de los adolescentes para corromperlos con absoluta impunidad bajo el pretexto de educarles. Una oferta audiovisual propia de una comercializadora de pornografía corre así a cargo del Departamento de Salud Pública de una Comunidad Autónoma en manos no se sabe si de insensatos o de viciosos. El espacio de la sexualidad de nuestros hijos no debe ser invadido por ningún político y una mayoría parlamentaria no legitima para usurpar a los padres su inalienable facultad de orientar y educar a su prole en asuntos altamente sensibles en términos morales y con graves implicaciones para el equilibrio psíquico y la trayectoria vital de los hombres y mujeres del mañana. Lo que el tripartito montillesco en general  y su Consejera de Salud en particular han llevado a cabo es peor que una aberración, desborda los límites del asco, se trata de una sucia, pútrida y brutal profanación.

 

 

                                                        Aleix Vidal-Quadras

LA AGONÍA COMO MEJORÍA

El Gobierno ha mostrado su satisfacción ante la buena noticia de que el pasado mes de marzo el número de nuevos parados registrados en las Oficinas de Servicios Públicos de Empleo sólo ha sido sólo de 36000, en favorable contraste con los 123000 del mismo mes del año anterior. Esta evolución a la baja de los perceptores del subsidio de desempleo ha provocado el alborozo de la Secretaria General del ramo, cuyo nombre de pila no en vano es Maravillas. Lo que doña Prodigios no tiene en cuenta es que el volumen de personas sin trabajo no es una cantidad de significado puramente lineal y que a medida que crece, sus posibilidades de seguir creciendo son menores. Un símil médico puede ayudar a la señora Albricias a comprender este fenómeno. Cuando un enfermo tiene fiebre y empieza por pasar de 36.5° a 39° la cosa va mal. Si su temperatura sigue al alza hasta 40°, el asunto se pone más feo. Y si se produce un cambio de 40° a 40.5°, seguramente lo pasarán a la UCI. Pues bien, nuestra inefable Secretaria General diría ante semejante cuadro clínico: el equipo facultativo desea expresar su alegría porque ayer el incremento de temperatura del ingresado fue de 2.5° mientras que hoy ha sido solamente de 0.5°, lo que demuestra que avanzamos felizmente hacia la curación. Obviamente, el desenlace de la historia es el fallecimiento del pobre inquilino hospitalario, eso sí, acompañado de los parabienes de sus cuidadores por la esperanzadora marcha del termómetro. Es sorprendente que un responsable público del nivel de la señora Rojo pueda presentarse ante las cámaras y los micrófonos y demostrar sin ningún tipo de rebozo que considera al resto de sus conciudadanos débiles mentales. Otra posibilidad es que ella crea de verdad en su seráfica interpretación de los acontecimientos, pero si así fuese estaríamos ante un caso que la caridad cristiana me impide calificar. 

                                                                     

SOCIALISMO Y PLACER

 El presidente de la Junta de Extremadura es médico y que se sepa es una persona equilibrada y sensata, sin que se le conozcan tendencias perversas o vicios oscuros. Sin embargo, seguramente a sus espaldas, la Consejería de Juventud y Deporte de su gobierno organizó el pasado otoño unos talleres de educación sexual dirigidos a adolescentes de entre catorce y diecisiete años para iniciarlos en al arte de la masturbación, es decir, para fomentarla. A tan interesante fin se dedicaron 14000 euros del sufrido contribuyente y se contrataron monitoras -¿por qué no también monitores?- que debidamente provistas de aceites lubricantes y juguetes sexuales diversos instruyeron a sus alumnos en las técnicas clásicas y modernas de la autosatisfacción venérea. El Sindicato Manos Limpias, una vez recuperado de la incredulidad que le produjo semejante programa educativo, presentó una denuncia por malversación, corrupción de menores y ataque a la integridad moral. Por supuesto, la Fiscalía Superior autonómica ha archivado el caso por no apreciar indicios de delito, en lo que no va errada porque más que un delito este episodio constituye una muestra de enajenación mental de sus organizadores. En efecto, si se hubiera tratado de una terapia inspirada en la escuela de Wilhelm  Reich dirigida a pacientes con problemas psicológicos derivados de una represión sexual patológica no parece que la Consejería de Juventud y sobre todo de Deporte fuera la instancia pública adecuada para administrarla, si nos encontramos ante una actividad ofrecida a muchachos y muchachas sanos y normales entonces quién necesita urgentemente tratamiento es el consejero.  El socialismo antiguo se centraba en colectivizar la propiedad, o sea en generalizar la miseria, el post-moderno se dedica a diseminar la imbecilidad para ganar votos. El imaginativo equipo que se ocupa de la política sobre jóvenes en la Junta extremeña debería saber que un taller de iniciación a la masturbación para pupilos de secundaria equivale a una escuela de introducción a la ingestión de carne para tigres de Bengala y que gastar dinero público en idioteces no es recomendable, especialmente en tiempos de déficit galopante. La conclusión es que lo peor del período zapateril no es que arruine y descuartice a España, sino que pretenda transformarla en un gigantesco manicomio. 

                                                                       

VIDA O MUERTE

 El número de abortos en España se ha duplicado en la última década, superando ampliamente los cien mil en la actualidad. En paralelo, muchas parejas se entregan a costosos y largos procedimientos para adoptar niños en Asia, África o Iberoamérica. La ley vigente desde 1985 jamás se ha aplicado con el debido rigor y en realidad ha sido un coladero que ha llevado a las mayores atrocidades cometidas en clínicas privadas que han hecho de la eliminación de criaturas en gestación un siniestro y rentable negocio. La respuesta del gobierno zapateril ha sido una reforma normativa en virtud de la cual el aborto es libre y a cargo de la sanidad pública en las primeras catorces semanas de embarazo, período que se puede extender a veintidós en determinados supuestos. Ante un problema que agobia a un gran número de mujeres todos los años, el socialismo en el poder ha optado por la vía más fácil y más inhumana. Si se encuentra usted, querida amiga, en dificultades porque espera un niño, el Estado la ayuda a desembarazarse de esta molestia y aquí paz y después gloria. Resulta llamativo que una fuerza política que pretende defender a ultranza los derechos de las mujeres, no haya contemplado en ningún momento ante el drama que representan tantos nacimientos truncados la posibilidad de poner en marcha políticas activas de apoyo a las mujeres gestantes que atraviesan situaciones de dificultad o desamparo. Políticas en el campo educativo, laboral y social, que en lugar de empujar a las madres en potencia a renunciar a serlo, las ayude a traer a este mundo a sus hijos. El Partido Popular ha anunciado la presentación de una proposición de ley en este sentido y es de esperar que la izquierda progresista se sume a ella dado que nada hay más impulsor del progreso y más solidario que salvar de un destino fatal a miles de incipientes seres humanos indefensos. Si, de acuerdo con las tesis del feminismo radical, abortar es un derecho, por una simple razón de elemental simetría también tener hijos ha de serlo, con la diferencia de que el primer derecho violenta la naturaleza de la mujer y el segundo la respeta. A la hora de elegir entre favorecer la vida o allanar el camino de la muerte, izquierda, centro y derecha, creyentes y no creyentes, hombres y mujeres de cualquier ideología o condición, han de inclinarse sin duda por la vida. Si gastamos enormes sumas en aliviar la suerte de los parados, de los mayores, de los enfermos y de los discapacitados, esfuerzo loable que hace de los españoles una sociedad compasiva, justa y civilizada, no parece lógico dejar abandonados a su suerte a semejantes nuestros en la etapa de su existencia en que únicamente nuestra protección puede garantizarles el más fundamental de los dones, que es emerger de la nada para abrir los ojos al misterio inagotable del universo.                                                                      

CORRUPCIÓN

 España ha bajado desde 2004 seis puestos en el Índice Global de Percepción de la Corrupción de acuerdo con la evaluación periódica que lleva a cabo Transparencia Internacional, la organización que evalúa la honradez de las administraciones en el mundo. Se trata de un síntoma más del declive en el que estamos inmersos los españoles después del espejismo de las burbujas financiera e inmobiliaria de la década 1997-2007. También hemos descendido varios escalones en el ranking de competitividad y en el de calidad del sistema educativo entre los países desarrollados, lo que indica que padecemos males profundos que no son episódicos, sino de carácter estructural. Una ola viscosa de relativismo ético, hedonismo banal y plebeyez zafia nos invade progresivamente desde los medios audiovisuales mientras nuestra sociedad va incorporando hábitos destructivos en sus comportamientos tanto privados como públicos. La corrupción es letal para el correcto funcionamiento de los mercados, base de la prosperidad y del crecimiento. De hecho, puede acabar con la economía más boyante, tal como se ha demostrado en Argentina o en Zimbabwe, por citar dos ejemplos notorios. Nosotros aún nos encontramos lejos de estos casos extremos, pero hemos emprendido un camino muy peligroso. Aquellos que presentan conductas escandalosamente venales en el ejercicio de responsabilidades de gobierno a nivel municipal, autonómico o estatal, no son objeto del rechazo social inmediato e implacable que debería producirse en una sociedad moralmente sana. Por el contrario, son protegidos por sus partidos, escapan con cierta facilidad a una justicia lenta y politizada y pueden incluso medrar transformados en personajes de reality show. Se han creado pequeños partidos -véase Baleares- con el exclusivo fin de que sus dirigentes puedan lucrarse ilegalmente en operaciones urbanísticas. Hemos caído tan bajo que un elemento central del debate político es en estos días si la fiscalía y la policía tratan mejor a los presuntos chorizos del partido del gobierno que a los del primer partido de la oposición. Una clase política profesionalizada desde su temprana juventud, que concibe el servicio público como un modo de vida cómodo y bien remunerado que permite ganar status y privilegios sin el esfuerzo de estudio o de trabajo que exigen otras ocupaciones, se entrega a todo tipo de cohechos, prevaricaciones, malversaciones y abusos en un clima de alarmante permisividad. Tipos de una vulgaridad ofensiva, que hacen del lujo una forma de ordinariez, se encaraman a las más altas poltronas para dedicarse al saqueo del presupuesto. Nos rodea un panorama desolador ante el que hemos de reaccionar antes de que la porquería nos ahogue y la vergüenza sea nuestro único consuelo. 

                                                                                                                                   

GABILONDO PIDE ÁRNICA

 Aunque el nivel medio del actual gobierno español es decepcionantemente bajo, unos pocos ministros poseen el bagaje intelectual y la capacidad de discernimiento necesarios para saber que están presididos por un inepto y para advertir la magnitud del desastre que han representado para España los últimos cinco años ¿Por qué, entonces, han aceptado una cartera y se pliegan a las disparatadas improvisaciones y huídas hacia delante de su jefe de filas? Sentido del deber, afán de poder, vanidad, cinismo, las explicaciones pueden ser varias y resulta un ejercicio inútil intentar averiguar sus motivaciones. Algunos, como Solbes y Sevilla, llegaron a un punto en que ya no podían resistir mirarse al espejo cada mañana ni tampoco escuchar las sandeces que les llegaban todos los viernes desde  la cabecera de la mesa del Consejo. Otros, como Gabilondo o Rubalcaba, aguantan lo que les echen. Sin embargo, debe constituir una tortura la constatación de que asuntos que le han encomendado a uno podrían tener solución si se aplicasen las medidas que dictan la sensatez y la racionalidad. Hasta tal punto eso debe ser así que el ministro de Educación ha alcanzado pronto el límite de su aguante y se ha decidido a intentar un gran pacto de Estado con el Partido Popular para corregir el rumbo desastroso de su departamento. Este movimiento le honra y sus conversaciones con María Dolores de Cospedal han comenzado con buen pie. Ahora bien, tal como le ha comunicado su interlocutora, el sistema educativo español, hoy a la cola de la Unión Europea, sólo se arreglará si se aplican algunos principios tan simples como imprescindibles: recuperación de valores como el esfuerzo, el mérito y la disciplina; libertad de los padres para elegir el centro y el tipo de formación que quieren para sus hijos en el ámbito moral, enfoque nacional unificado de las reformas a emprender, fortalecimiento de la autoridad de los profesores y reconocimiento social y profesional de los cuerpos docentes. Es decir, todo aquello que el PSOE ha destruido desde que procedió a implantar la nefasta LOGSE. Por consiguiente, si Gabilondo acepta los planteamientos del primer partido de la oposición estará reconociendo tácitamente el inmenso error que han representado las sucesivas iniciativas socialistas en este campo. Si se niega a ello, las cosas seguirán igual y la destrucción de nuestro capital humano se acelerará aún más si cabe. El ministro ha pedido árnica al adversario y éste se ha prestado, de momento, a escucharle. Quizá asistamos en los meses venideros a una rectificación de la política educativa de igual calado que la realizada en la lucha antiterrorista o en la gobernabilidad del País Vasco. En caso de que sea así, lo celebraremos y felicitaremos al ministro-filósofo. De lo contrario, necesitará el consuelo que pueda proporcionarle la materia de su especialidad para no despreciarse a sí mismo.                                                                                 

CONFIARNOS A LOS PEORES

    Hoy nos hemos desayunado con dos noticias desalentadoras. El Foro Económico Internacional y la OECD han calificado muy negativamente a España en relación con nuestra competitividad y con la calidad de nuestro sistema educativo, respectivamente. En competitividad hemos caído cuatro puestos en el ranking mundial y ocupamos el número 33, habiendo sido superados por primera vez por un país del Este europeo, la República Checa. El índice de eficiencia de una economía nacional se mide atendiendo a una serie de parámetros que abarcan las infraestructuras, la inversión en I+D+i, el entorno normativo, la solidez del sistema financiero, el funcionamiento de la justicia, el volumen del mercado en el que operan las empresas y un largo etcétera. Este chequeo no ha podido ser más desolador para nosotros, los españoles. Somos la novena potencia mundial en términos de PIB y nos situamos en el furgón de cola de los países desarrollados cuando se evalúa nuestro rendimiento.  En otras palabras, mientras otros con posiciones de partida peores progresan a base de esfuerzo y acierto, nosotros vamos hacia atrás como los cangrejos. En cuanto al nivel de conocimientos de nuestra población, reflejado por su titulación académica, la mitad de nuestros ciudadanos entre  25 y 64 años abandonó sus estudios tras la enseñanza obligatoria, ¡18 puntos por debajo de la media de la Unión Europea! Eso sí, los gobiernos del PSOE nos han obsequiado con cuatro grandes reformas educativas desde 1982, la última de ellas, la LOE de 2006, con el edificante objetivo de anular el intento que hizo el PP en su segunda legislatura en el poder de enderezar el rumbo que habíamos perdido desde la LOGSE. Hay que reconocer que en eso los histriones de Rodiezno se han mostrado extraordinariamente competentes. Hordas de adolescentes semianalfabetos en diversas lenguas cooficiales se dedican ardorosamente al vandalismo en nuestras calles y plazas sin distinción de clase social después de haber ingerido cantidades asombrosas de alcohol. Incluso algunos especialmente perjudicados por el modelo moral y educativo imperante amenizan sus días ejercitándose en la violación en grupo. Este deterioro ético y cultural alarmante no es fruto, sin embargo, de la casualidad o de la mala suerte ni tampoco de la torpeza de nuestros gestores públicos socialistas. Obedece, por duro que suene, a un plan perfectamente diseñado e implacablemente ejecutado. ¿Alguien en su sano juicio puede creer que una ciudadanía sólidamente educada, dotada de criterio para analizar la labor de sus dirigentes, impregnada de normas cívicas y de sentido de la excelencia, hubiera otorgado por dos veces la mayoría en el Congreso a un individuo tan intelectualmente inane y carente de escrúpulos como ZP? Pues verde y con asas. Ignorantes, manipulables y subvencionados, así nos quiere el actual inquilino de La Moncloa, y se aplica sin descanso para conseguirlo. Los organismos internacionales que nos examinan lo confirman con inexorable regularidad. 

ALIANZA DE CIVILIZACIONES

  La reacción de Hillary Clinton durante su reciente visita a Kenya ante la proposición de matrimonio a su hija Chelsea por parte del técnico en electrónica keniata Godwin Chepkburgo revela hasta qué punto Occidente se muestra débil frente a culturas y tradiciones incompatibles con sus valores. El pretendiente africano de Chelsea ha reiterado su oferta, formulada por primera vez hace nueve años a Bill Clinton vía epistolar, de pagar al contado la blanca mano de su amada con sesenta cabezas de ganado, cuarenta cabras y veinte vacas para ser exactos, lo que sin duda demuestra el alto aprecio en el que tiene al objeto de sus deseos. Además, el bueno de Godwin cuenta ya con otra esposa, lo que no representa un obstáculo porque sus creencias admiten la poligamia y su actual cónyuge ha manifestado su plena disponibilidad a incorporar a Chelsea Clinton al acervo familiar. Dejando aparte que no parece que a Godwin Chepkburgo le haya hecho demasiado efecto su paso por las etapas educativas primaria, secundaria y superior en su país en relación a sus ideas sobre la igualdad de los sexos y los derechos humanos, la respuesta de la Secretaria de Estado norteamericana a las preguntas sobre la cuestión de los regocijados periodistas occidentales que seguían su periplo, no pudo ser más decepcionante. Recurriendo a la ironía fácil, la antigua rival de Obama declaró que agradecía la interesante oferta y que la trasladaría a su hija, que es una joven independiente que toma sus propias decisiones. Hillary Clinton equivocó por completo el contenido y el tono de sus palabras y perdió una magnífica ocasión de proclamar que semejante planteamiento le parecía aberrante, que un concepto de matrimonio basado en el intercambio de una persona por ganado resulta inaceptable, que lo consideraba una ofensa y que la poligamia constituye un atentado gravísimo a la dignidad de la mujer. De esta forma, hubiera hecho pedagogía en un terreno en el que el continente africano necesita una seria mejora y en el que sus gobiernos deberían actuar para impedir el sometimiento humillante y las vejaciones que padecen muchas mujeres prisioneras o bien de concepciones opresivas del Islam o de prácticas religiosas y sociales tribales incompatibles con el respeto a las libertades civiles que han de imperar en una sociedad abierta y democrática. Este es el enfoque claudicante y pusilánime de la llamada Alianza de Civilizaciones, un nombre sugerente para ocultar la cobardía y el relativismo moral de no pocos líderes occidentales, entre los que nuestro ZP ocupa un lugar de honor. Si se compara el encogimiento de Occidente con la agresividad de sus enemigos, no es difícil predecir el resultado de esta guerra de visiones del  mundo en la que nos jugamos nuestra supervivencia.                                                        

LA SOCIEDAD DISLOCADA DE ZP

Después de los horrores acaecidos en Baena y Huelva, donde grupos de adolescentes han violado a niñas de trece años, se ha producido la natural reacción de consternación en la opinión pública. La Ley del Menor vigente ha sido criticada por su blandura en relación a delitos muy graves cometidos por jóvenes entre catorce y dieciocho años y por muchachos que aún no han cumplido los catorce. El escalofriante caso de Sandra Palo ha salido a relucir y numerosos comentaristas, así como el primer partido de la oposición, han exigido un endurecimiento de las penas para crímenes especialmente repulsivos en estas franjas de edad. Sin embargo, nadie ha prestado atención a un aspecto que resulta particularmente relevante ante tales atrocidades perpetradas por escolares de secundaria. El Presidente del Gobierno y su equipo de asesores áulicos han diseñado un plan, que ejecutan con implacable maestría, para transformar la sociedad española en un conjunto de personas desnortadas, carentes de criterios éticos y fácilmente manipulables por la propaganda que todos los días las televisiones afines al poder socialista vomitan a través de la pantalla. Asimismo, los enseñantes de la cuerda zapateril difunden en las aulas los mismos esquemas hedonistas, relativistas y deletéreos que van minando progresivamente el nivel moral de nuestra juventud, preparándolos ya para engrosar las huestes de votantes de izquierda. El ministro de Educación, filósofo por más señas, ha declarado que los menores de edad tienen “los valores dislocados”. Las preguntas qué surgen son: ¿Quién tuvo la brillante idea de permitir pasar de curso con cuatro asignaturas suspendidas? ¿Quién impuso la materia de Educación para la Ciudadanía, en muchos de cuyos manuales se proponen modelos de comportamiento nada recomendables y se presenta una visión de las relaciones sexuales lúdica y superficial, con mayor atención a evitar las consecuencias de las mismas que a enfocarlas con seriedad y responsabilidad? ¿Cuántos discursos se conocen de José Luis Rodríguez Zapatero llamando a los jóvenes españoles al trabajo, al esfuerzo, a la autoexigencia, al estudio y a la búsqueda de la excelencia? ¿Recuerda el señor ministro alguna defensa de la familia por parte del ínclito ZP o de colegas suyos de gabinete, de la estabilidad de institución tan nuclear, de la necesidad de fortalecerla, protegerla y preservarla, de la autoridad de padres y profesores? Ahora se insulta nuestra inteligencia afirmando que tenemos una crisis de valores cuando todos conocemos de sobra a los que la han provocado.